Día con día

La mentira de la salud y las drogas prohibidas

El único éxito incuestionable de la guerra contra las drogas ha sido mental. Ha podido sembrar en la sociedad un temor irracional a las drogas prohibidas y la necesidad de perseguirlas.

Ha sellado en la imaginación colectiva, como un mismo fenómeno, los daños que deja la persecución de las drogas en la sociedad con el daño que éstas hacen en el cuerpo humano.

El noble argumento de la defensa de la salud ha sido puesto al servicio de una estrategia de violencia persecutoria que ha dejado una de las grandes estelas de sangre y violencia del último medio siglo.

El éxito de esta confusión ha sido abrumador. Las encuestas que preguntan a la gente sobre la conveniencia de legalizar las drogas obtienen respuestas negativas de 70 y 80 por ciento.

Pero el argumento de la salud es falso. Con las propias cifras de quienes administran el consenso prohibicionista en el mundo se demuestra año con año que sustancias tóxicas no prohibidas, como el alcohol y el tabaco, producen muchos más daños a la salud que las drogas prohibidas.

Según la ONU, en 2014 las drogas prohibidas produjeron en el mundo 214 mil muertos, mientras que el alcohol mató a 2.8 millones y el tabaco a 5.1 millones de personas.

Los daños a la salud que las drogas prohibidas producen en México son mucho más bajos de lo que se cree. Según la última Encuesta Nacional de Adicciones, del año 2011, el total de gente que consume drogas prohibidas en México es menos de 1 por ciento del total de la población, unas 900 mil personas al año (fuentes: Encuesta Nacional de Adicciones, 2011: http://bit.ly/1yA6bxB y http://eluni.mx/1i66vrG).

La tasa estimada de muertes por sobredosis entre consumidores de las drogas prohibidas es de 0.1 por ciento.

Es decir, que en México pueden estar muriendo cada año por sobredosis de drogas prohibidas unas 990 personas. Las muertes relacionadas con el tabaco son 66 mil cada año. En el año 2014 hubo más de 8 mil muertes violentas asociadas al narcotráfico. Ese año, la prohibición y la persecución mataron 7 mil mexicanos más que el consumo de drogas prohibidas.

hector.aguilarcamin@milenio.com