Día con día

Este domingo

Dijo muy bien Joaquín López-Dóriga hace una semana, aquí en la columna de al lado de MILENIO Diario, que a las elecciones mexicanas de este 7 de junio se les puede reclamar todo menos que les falte el síntoma democrático por excelencia que es la incertidumbre.

A dos días de las elecciones de mitad del gobierno de México, hay muchas dudas sobre los resultados. Triste y rutinariamente, todos los contendientes han hecho trampa, han violado la ley, han usado recursos ilegales para sus campañas, pero todos, salvo los independientes, que no tienen la cancha pareja, han ejercido similares recursos, legales e ilegales, y, para todo efecto práctico, puede decirse que han competido en igualdad de circunstancias.

El resultado es que están empatados en lo fundamental, todos  tronándose los dedos y buscando la maniobra que los haga triunfar en el último metro de contienda.

La moneda puede caer auténticamente de un lado o del otro en varias elecciones estatales. Y pocos votos de más o de menos pueden hacer una diferencia enorme en las federales, que definen la composición de la Cámara de Diputados.

Como pocas veces, creo que en estas elecciones los votos contarán. Harán la diferencia entre quien gobierna o no en varios estados y en si el gobierno federal alcanza o no, con sus aliados, una mayoría, o al menos una representación sólida en el Congreso.

Hay una intensa campaña de buenos promotores y argumentos por el voto nulo. He defendido antes el voto nulo, pero para este domingo defiendo el voto que cuenta, el que se emite a favor o en contra de alguna formación política, el voto de castigo y también de premio. En última instancia, en caso de rechazo cabal a todas las opciones, estoy por un voto de elección del mal menor.

Este domingo, el gobierno federal puede tener una gran victoria o una gran derrota, lo mismo el gobierno de la Ciudad de México, y lo mismo cada uno de los partidos políticos y varios candidatos independientes. Los resultados están abiertos. Este domingo hay que votar a favor o en contra de alguien, pero votar, porque el voto sí hará una diferencia: se contará y contará.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com