Día con día

La destrucción del Mastretta MXT. 3. El inversionista público

Para el momento en que el inversionista privado intenta la apropiación hostil de la empresa de los hermanos Mastretta, que produce el Mastretta MXT, este coche de diseño original, el primero hecho en México por mexicanos, es ya una pequeña celebridad en su medio.

Ha sido reconocido como uno de los diez mejores automóviles del Auto Show de Londres de 2008, el programa Top Gear lo ha hecho primero blanco de su ironía, luego materia de un reportaje en México y encaja con naturalidad en un concepto, caro entonces al nuevo gobierno, de la llamada “Marca México”, vale decir: productos, personas, ideas que ayudan a construir la imagen de un México global, moderno, creativo, prometedor.

A petición de los Mastretta, yo acepto servir como intermediario con Nafinsa para que considere la posibilidad de invertir en este producto único, de mucho más alto valor simbólico que financiero o industrial, al que Nafinsa puede hacer viable volviéndose no solo inversionista, sino también árbitro en el pleito paralizante de los socios.

El director de Nacional Financiera, Jacques Rogozinsky, toma la oportunidad al vuelo y decide inyectar al proyecto los 4 millones de dólares que a su juicio son el mínimo necesario para hacer viable al Mastretta MXT.

Al efecto, Nafinsa valúa la empresa en 6 millones de dólares. El 15 de julio de 2013 se firma una suscripción de capital por 5.5 millones de dólares, de los cuales 4 aportaría Nafinsa, la mitad de inmediato y la otra mitad sujeta al cumplimiento de ciertas metas de producción debidamente listadas en un documento.

Sin embargo, contra el espíritu arbitral del acuerdo, la dirección y la administración de la empresa quedan por completo en manos de Latin Idea Ventures, con el acuerdo de Nafinsa. Carlos Mastretta permanece en la presidencia del Consejo de Administración, poniendo la única condición de que éste sea equilibrado, es decir, que sea posible impedir, con los votos de Nafinsa, decisiones automáticas en su contra.

Luego de la inversión del primer tramo de Nafinsa, que eleva el valor de la empresa a 8.5 millones de dólares, las proporciones accionarias de Tecno Idea fueron: Mastrettas: 35%, Latin Idea: 25%, Banca de Desarrollo-Nafin, 31%, Otros: 9%.

Y aquí empezó el verdadero conflicto.

(Mañana: 4. El conflicto)

hector.aguilarcamin@milenio.com