Día con día

La destrucción del Mastretta MXT. 2. El inversionista privado

Para iniciar la producción industrial del Mastretta MXT, cuyo prototipo habían desarrollado completo  los hermanos Daniel y Carlos Mastretta, dueños de la empresa Tecno Idea, acudieron a un fondo de capital de riesgo, Latin Idea Ventures, que valuó su empresa en 2.5 millones de dólares y prometió invertir 2, uno de inmediato y otro en el curso de los siguientes dos años.

Como condición y garantía de la inversión, los inversionistas de Latin Idea Ventures, encabezados por Miguel Ángel Dávila, exigieron amplias facultades sobre la administración de la empresa y derechos preferentes como inversionistas, minoritarios en proporciones pero dominantes en poder decisorio.

Para desarrollar la fábrica del Mastretta MXT, Tecno Idea había recibido ya una inversión del Fondo Emprendedores de Conacyt-Nafinsa que tenía por ello 14% ciento de la empresa, siendo el 86% restante de los Mastretta.

El millón de dólares invertido por Latin Idea Ventures en febrero de 2010 le dio 30 por ciento de las acciones, todas preferentes. Le dio también, mediante cambios en los estatutos, el control  de hecho del Consejo de Administración, cuya presidencia se mantuvo en manos de Carlos Mastretta, lo mismo que la dirección de la empresa. La estructura accionaria resultante fue: Mastrettas: 58%, Conacyt-Nafin (Fondo Emprendedores): 12%, Latin Idea y otros 30%.

La empresa avanza. Se monta la planta, se afina el prototipo y se lanza al mercado el Mastretta MXT. En el año de 2011 se reciben órdenes de compra de 25 unidades.

Al empezar 2012, para hacer el siguiente tramo de su inversión, Latin Idea Ventures exige tener el control de toda el área administrativa, con excepción de la dirección general, todavía en manos de Carlos Mastretta. Pero la nueva inversión fluye a cuentagotas, las deudas de la empresa crecen y llegan a un punto crítico al final de diciembre de 2012.

El 28 de febrero de 2013, el Consejo despide a Carlos Mastretta de la dirección general y da posesión a un nuevo director el 1 de marzo.

La decisión fractura la sociedad. Para seguir invirtiendo, Latin Idea Ventures exige a los Mastretta condiciones inaceptables, lo que en el medio se conoce como una apropiación hostil (hostile take-over). Los Mastretta rehúsan firmar las nuevas condiciones. Latin Idea entonces anuncia que se retira de la inversión: si los Mastretta quieren nuevas inversiones, deben buscarlas ellos.

(Mañana: 3. El inversionista público)

 

hector.aguilarcamin@milenio.com