Día con día

La danza de los millones de "spots"

El modelo de comunicación política vigente en México es un desastre. No solo ha trivializado el debate estableciendo un sistema de spots de 30 treinta segundos, sino que ha creado un piso de inequidad en la competencia.

Los presidentes de los partidos tienen a su disposición tiempos publicitarios de los que no ha dispuesto político alguno en la historia reciente de México, el tapadismo priista incluido.

Estos políticos tienen a su disposición el único dispositivo a la mano para hacerse hoy, en México, de una imagen nacional: los spots gratuitos otorgados a sus partidos como parte de sus prerrogativas públicas.

Rumbo a las pasadas elecciones estatales del 5 de junio, los nueve partidos políticos nacionales y 15 locales, difundieron 9 millones y medio de spots.

Esto quiere decir que, durante más de cinco meses, los habitantes de Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, las entidades federativas donde hubo elecciones, vieron y oyeron más de 287 millones de segundos de promocionales sobre contiendas políticas.

El PRI difundió en esas elecciones 2 millones 472 mil spots. El PAN: 1 millón 771 mil. El PRD: 951 mil y Morena: 415 mil.

Lo que ha sucedido en Morena, desde hace año y medio, es que su presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha utilizado casi todos los spots de su partido para aparecer él mismo en anuncios políticos de buena factura, con rumbo a su candidatura presidencial del 2018.

Siguió su ejemplo este año el presidente del PAN, Ricardo Anaya, quien usa un porcentaje alto de los spots de su partido para los mismos propósitos. Sus números han mejorado sustancialmente.

El presidente del PRI, Enrique Ochoa, ha empezado a hacer lo mismo que  López Obrador y Anaya. Que nadie se extrañe de verlo crecer en las encuestas.

Esta es la ventaja que llevan en el “tapadismo democrático” los candidatos que son presidentes de partidos sobre los que no lo son: pueden apropiarse de la danza de los millones de spots que les otorga sin costo la ley.

hector.aguilarcamin@milenio.com