Día con día

SEP: un tiro en la sien

La suspensión de la evaluación de los docentes anunciada por la SEP es el más duro golpe que haya recibido la credibilidad reformadora del presidente Enrique Peña Nieto.

Es un tiro en la sien de la reforma educativa, la más profunda, socialmente hablando, de todas las que este gobierno ha puesto en la Constitución. Es un tiro que no viene de los enemigos de las reformas, sino del miedo del gobierno a sus opositores.

El tiro fue anunciado como a las calladas, un viernes, en un comunicado escueto, calculando quizá que el silencio noticioso del fin de semana amortiguaría el sonido.

El comunicado dice así:

“Con motivo de nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en Educación Básica y Media superior, quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización”.

Esto quiere decir que la SEP no hará las evaluaciones de ingreso al servicio docente para el próximo ciclo escolar que iba a celebrar en junio y julio. Tampoco se aplicarán exámenes a 150 mil maestros para ver si permanecen o no al frente de un aula. Se suspenden también los exámenes de 300 mil profesores previstos para febrero y marzo del año entrante. En suma, queda suspendida la joya de la corona de la reforma educativa: la evaluación.

Cuatro consideraciones al respecto:

Una: al tomar esta decisión, la SEP viola la Constitución. Evaluar a los docentes no es una facultad que la autoridad educativa pueda ejercer o no. Está obligada a ello por la Constitución.

Dos: la decisión ilegal adoptada es respuesta a la protesta de una minoría. El gobierno no solo ha violado la ley, sino lo ha hecho en servicio de una minoría.

Tres: una decisión de ese tamaño exige la elemental rendición de cuentas de una explicación. La reforma ya no es de la SEP, es de la sociedad: de los maestros, de los padres y de los niños de México. Esta decisión se ha tomado de espaldas a la sociedad.

Cuatro: la autoridad que ante la presión política no encuentra otra salida que violar la ley, ni hace política ni cumple la ley. No tiene defensa.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com