Día con día

¿Ejército contra las adicciones? ¿Hay un ejército de adictos?

El presidente Enrique Peña Nieto presidió el anuncio de un programa llamado Súmate ENFA, destinado a que las fuerzas armadas formen un “gran ejército de la prevención” de adicciones (el discurso completo en http://bit.ly/1KqahyI).

“La meta para 2018”, dijo el Presidente, “es haber capacitado a más de 770 mil promotores. Esto nos permitirá llegar a una población objetivo de al menos 7.7 millones de personas”.

Me pregunto de dónde sale la cifra de 7.7 millones del programa, cuyo énfasis claro es la adicción a las drogas ilegales (mariguana, cocaína, opiáceos, alucinógenos, inhalables, metanfetaminas).

Me responderán que la información está en la Encuesta Nacional de Adicciones, que se levanta cada cinco años desde 1988. Pero no está.

En esa encuesta no se miden adicciones. Ni siquiera se incluye una definición del término “adicción” que la bautiza. Puede revisarse esta omisión lingüística notable en el sitio http://bit.ly/1yA6bxB, de la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, la más reciente disponible.

La ENA es efectivamente el instrumento más preciso y comparable sobre el consumo de drogas que hay en la República. Debiera llamarse así: Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, porque lo que mide esta encuesta no es la adicción, sino la llamada “prevalencia del consumo” en tres variantes: prevalencia acumulada: si alguien ha usado drogas alguna vez en su vida; prevalencia anual: si ha usado en el último año, y prevalencia actual: si ha usado en el último mes.

La diferencia entre adicción y prevalencia será clara para quien entienda la diferencia entre ser alcohólico y haberse tomado un trago alguna vez, un trago el último año o un trago el último mes.

Solo un porcentaje de consumidores “prevalentes” deriva en un consumo conflictivo y solo un porcentaje de estos puede considerarse cabalmente de “adictos”.

La noticia fundamental de la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 es que la prevalencia del consumo de drogas en México es uno de los más bajos del mundo y apenas ha cambiado sus tendencias desde la encuesta anterior, correspondiente a 2008.

Salvo que en los últimos cuatro años haya habido una eclosión del consumo de drogas en México, nuestro país padece cualquier cosa, menos una epidemia de adicciones. Mañana algunos datos de la propia encuesta sobre esto.  

 

hector.aguilarcamin@milenio.com