Día con día

Bergoglio excomulga al crimen. (Los obispos mexicanos, no)

Me impresionó la noticia de que el Papa fue a Calabria y excomulgó a la Ndrangheta, la mafia local.

Según la versión de Pablo Ordaz en El País, Bergoglio dijo a los mafiosos calabreses: "La 'Ndrangheta es la adoración del mal, el desprecio del bien común. Tiene que ser combatida, alejada. Nos lo piden nuestros hijos, nuestros jóvenes. Y la Iglesia tiene que ayudar. Los mafiosos no están en comunión con Dios. Están excomulgados".

Una "gran ovación", añade Ordaz, "rompió el silencio de una tierra acostumbrada a callar" (El País, 21 de junio 2014).

Esta semana en Nápoles, Bergoglio echó otra vez su cuarto a espadas contra la corrupción y el crimen. Pidió a los napolitanos que rechacen a la Camorra, la mafia local: "No se dejen robar la esperanza, no cedan a la tentación del dinero fácil y de los ingresos deshonestos. No es más que pan para hoy y hambre para mañana. No trae nada bueno. Tienen que reaccionar con fuerza".

Luego increpó a la Camorra con estas palabras: "A los criminales y a todos sus cómplices, hoy, con humildad y como hermano, os pido: convertíos, dejaos invadir por el amor y la justicia (...). Es posible regresar a una vida honesta. Os lo piden también las lágrimas de las madres de Nápoles. ¡Que el crimen no desfigure el rostro de
esta bella ciudad!" (El País, 21 de marzo, 2015).

Se trata del mismo Bergoglio que escribió a un confidente de Buenos Aires que había que evitar la mexicanización de Argentina porque, según le decían obispos mexicanos, lo que pasa en México "es un horror".

Bergoglio faltó a la diplomacia con México, pero no a la verdad. Los obispos mexicanos no le mintieron al Papa. Tampoco lo imitan. No tengo noticia de que el arzobispo primado de México, tomando ejemplo de Bergoglio, haya excomulgado a alguna banda del crimen organizado.

Tampoco sé de obispos que hayan denunciado la peste del crimen organizado en sus respectivas diócesis de Michoacán, Guerrero, Sinaloa o Tamaulipas.

Bergoglio excomulga al crimen. Sus pastores mexicanos, no.

hector.aguilarcamin@milenio.com