Día con día

La Alemania fea

Desconozco por igual los detalles y las implicaciones de la negociación de la crisis griega, pero veo aparecer en su estela de opinión pública una lección sobre los fantasmas y las lecciones largas de la historia.

En cuanto uno levanta la vista sobre periodos históricos largos desparece la especificidad del pasado y aparecen imágenes de orden metafórico y moral.

Algo de la metáfora fundamental de la Alemania oscura, inflexible y avasallante ha venido asomando tras la negociación del salvamento griego.

La exigencia de austeridad que acompaña ese forcejeo se ha bautizado ya como austericidio, vale decir, el homicidio inferido por unos pueblos a otros a cuenta de la restricción en el manejo de sus finanzas públicas. Alemania aparece como el intransigente poder tras el trono del austericidio europeo.

El gran sociólogo alemán Jurgen Habermas, representante de la Alemania de vocación europea y democrática que renació de sus cenizas hitlerianas en la posguerra, dijo que al negar una salida suave a la crisis griega, Alemania había perdido en un día lo que había ganado en una generación.

El líder alemán del partido verde en el parlamento europeo, Reinhard Bütihoffer, extendió la condena: “La Alemania sin corazón, autoritaria y fea tiene de nuevo un rostro. Y ese rostro es el de Schauble”, el ministro alemán de Finanzas que planteó la salida de Grecia de la zona euro si no aceptaba las condiciones de austeridad.

Sin exactitud pero con elocuencia se ha dicho que una Alemania amnésica y brutal da a Grecia el trato que las potencias le dieron a ella luego de la primera guerra, obligándola a pagar una deuda en cuyo peso asfixiante se incubó el nazismo.

El ex primer ministro de Italia Romano Prodi, también ex presidente de la Comisión Europea, sentenció: “El gobierno alemán ha sido inflexible. Los griegos han cometido miles de errores. Pero se les ha robado su poder de decisión. Y esto dejará importantes huellas en el futuro. Por primera vez, hay mucho miedo” (El País, 18/7/15)

La reaparición de la Alemania que da miedo en la imaginación política europea es muy mala noticia simbólica para Alemania. Y para Europa.

hector.aguilarcamin@milenio.com