Auditoría Ciudadana

Reforma educativa


Uno de los grandes logros del Presidente Peña Nieto fue la llamada Reforma Educativa que insistentemente amenaza con echar para atrás, en el remoto caso, que ganara la elección el señor López, quien alega que la misma fue para perjudicar a los “maistros” y no en realidad educativa. El sábado pasado este nefasto personaje presentó en Oaxaca un “decálogo” que vale la pena que el votante analice detenidamente ya que el futuro del país está en manos de esos votantes que aún no deciden su voto.

El primer error es, apoyando a esos grupos que requiere para su triunfo electoral, privilegiar nuevamente derechos sindicales, a costa de todos los mexicanos, sobre la educación de los niños, por lo que grupos radicales como la CNTE volverían a tener privilegios totalmente indebidos, que no deberían existir en un país moderno en pleno siglo XXI, solo dígame usted, amigo lector, cómo puedo brindar educación de calidad si el empleador no puede controlar la capacitación obligatoria y calidad de los que enseñan, insumo básico para elevar en el corto plazo el nivel de nuestro país.

Uno de los sindicatos más nefastos para el país y que ha logrado que México ocupe el último lugar de los países miembros de la OCDE es precisamente primero los radicales agrupados a la CNTE y muchos también de la SNTE. Muchos maestros que yo conozco, altamente responsables con su ejemplar actividad magisterial, apoyan abiertamente la reforma educativa y consideran que sería una regresión derogarla.

Sin embargo, el decálogo del señor López ofrece un catálogo de promesas populistas que jamás podrá cumplir, promete becas, alimentación, internet, cobertura total de admisión de todos los jóvenes a las universidades, imaginemos la calidad educativa de universidades que no solo tendrán el ingreso automático sino además el pase automático, ¿ustedes creen que los empleadores los contratarán?

La solución no es regalar la educación superior a quien lo desee, sino que debe existir por parte del propio alumno un esfuerzo para ganar su lugar en la Universidad y tener un control de calidad para conservar un lugar en la misma. México ya superó la época en que el principio educativo básico gira en “inscribirse y no morirse”.

Qué estudiante responsable dedicará el esfuerzo a la educación cuando solo requiere cumplir, en el peor de lo casos “hora nalga” en un salón de clases, donde al final le darán un título sin valor alguno en el mercado laboral. La vida real es más dura que las expectativas del señor López, y no podrá contratar egresados con nulas calificaciones educativas. ¿Por qué, de una vez, no mandamos imprimir los títulos a la plaza Santo Domingo, que ya se especializan en ello, se los regalamos y nos ahorramos miles de millones de pesos que de todas formas tiraremos a la basura?

Solo para llevar el internet a la totalidad de escuelas del país, situación necesaria, se requieren cantidades estratosféricas de dinero, sin embargo la demanda de servicios tecnológicos van de la mano con el tipo de usuario destacando la llamada “generación Z” que es la más joven de nuestro país, conformada por jóvenes menores de 21 años, que la gran mayoría han adoptado como algo indispensable un Smartphone (95.8%) y el 31.9% tiene además una tableta. Es increíble cuando uno imparte clases a jóvenes de este grupo, ya siguen tu clase dese su dispositivo móvil.

Los “Millennials” segmento joven entre 21 y 30 años con perfil intensivo también de acceso y uso de las tecnologías de la información con un tenencia de smartphones del 93.4% y un gasto promedio en la compra del equipo de $3,627 pesos. El 28.6% posee también una tableta. Seguirá la generación “x” comprendida entre los 31 a 50 años se ha adaptado rápidamente a la tecnología y el 89.4% de este segmento es propietario de un Smartphone y son dueños del 27% de tabletas.

Esta importante penetración tendrá obligadamente una gran influencia en la educación del país que no podemos echar a perder con recetas populistas.

hromero@correduria58.com