Auditoría Ciudadana

La contabilidad electrónica

Uno de los cambios fiscales más trascendentes y que la mayoría de contribuyentes prácticamente ignoró, fue la obligación establecida a partir del 1 de enero del presente año de llevar su contabilidad mediante equipos de cómputo y enviarla al Servicio de Administración Tributaria (SAT) cada mes. Lo anterior no es cosa intrascendente si consideramos que el SAT ya tiene acceso a la totalidad de movimientos bancarios de cualquier persona en este país y ha celebrado convenios con otros países para conocer las operaciones financieras de mexicanos en esas latitudes, además de que a partir de este año implementó, con éxito, que todas las operaciones celebradas sean amparadas con comprobantes expedidos en forma electrónica, que el SAT conoce en el momento en que se expiden. También desapareció el régimen fiscal de pequeños contribuyentes sustituyéndolo por uno destinado a preparar a las personas físicas a tributar en el régimen general de ley, y aunque prácticamente estén exentos de pago de impuestos, entran estos a la cadena como fuentes valiosas de información fiscal, estableciendo además un puerto de entrada para aquellos que se encontraban en la economía informal, todo lo anterior aunado a la cadena de chismosos en que nos convirtió la mal llamada Ley de Lavado de Dinero, que no hace otra cosa más que de proveer información de una serie de actividades consideradas como vulnerables a la Procuraduría General de la República vía la plataforma del SAT.

Después de esta serie de medidas fiscales, radicales para algunos, queda claro que ninguna persona, ya sea física o constituida como algún tipo de sociedad, queda fuera de la mira de las autoridades fiscales cumpliendo con ello la disposición constitucional que obliga a todos los mexicanos a contribuir al gasto público.

Pero por otro lado, ese sueño de las autoridades fiscales de contar con el Big Brother fiscal, que en otros países su implementación va mucho más avanzada, en México topa con un problema técnico, los sistemas computacionales del SAT no están preparados para manejar tal cúmulo de información, por ello desde hace más de un año la llamada plataforma electrónica es completamente disfuncional, por lo que el SAT afortunadamente tuvo que diferir la entrada en vigor de la obligación de envío de nuestra contabilidad cada  mes, primero a la segunda parte del año, luego al mes de enero próximo, y el día de ayer, ya se manejaba la posibilidad de que se difiera dicha inconstitucional obligación hasta la segunda parte del año próximo para las personas morales (sociedades) y hasta 2016 para personas físicas, pero insisto, no por darle la oportunidad a los contribuyentes, que de acuerdo a una encuesta a la que tuvimos acceso, más del 90 por ciento de los contribuyentes entrevistados confesaron no estar en posibilidad de “subir” su contabilidad al SAT, se difiere la obligación por el problema técnico de dicho órgano que no pueden aún resolver. Muchos están considerando iniciar operaciones con nuevas sociedades mercantiles el próximo año.

En pocos años el proyecto de Gobierno Electrónico será un éxito y prácticamente los ciudadanos podremos realizar todo tipo de trámites ante cualquier autoridad sin acudir necesariamente a ninguna dependencia y aguantar, como muchas veces los padecemos, a burócratas incompetentes. Pero también el control electrónico de nuestras actividades será abrumador.

Como ejemplo, en los próximos días la Secretaría de Economía liberará su plataforma electrónica mejorada para el control del Registro Público de Comercio, (SIGER 2.0) sin embargo, y a pesar de que Jalisco y Colima eran los estados piloto para la implementación y prueba del E-Gobierno, algo pasó con las bases de datos de Jalisco y tendremos que esperar a que se implemente y pruebe dicho sistema en otras entidades. Jamás habíamos visto a los funcionarios de la Secretaría de Economía tan comprometidos como en la actual administración.  Enhorabuena. 

En estos momentos de abiertas campañas tratando de desestabilizar al gobierno federal debemos cerrar filas ante un gobierno constitucionalmente electo, no hagamos caso de voces que pretenden enfrentarnos unos con otros y apuestan al fracaso de nuestro México.

 

hromero@correduria58.com