Auditoría Ciudadana

"#UberSeQueda" también en Jalisco

Los secretarios de Vialidad, del Trabajo y de Desarrollo Económico tienen mucho que aprender de la reciente regulación de servicios de trasporte como Uber o Cabify, aprobada en el Distrito Federal, la cual abre la puerta a la operación regular de los servicios de transporte privado solicitados a través de aplicaciones tecnológicas, reconociendo los principios universales de oferta y demanda y libertad de elección de los consumidores. Esto es un gran avance, sin embargo la misma no deja de ser proteccionista, populista y retrógrada, ya que en primer lugar pretende obligar a los concesionarios a que solo utilicen vehículos con valor superior a los 200 mil pesos, evitando que vehículos de bajo precio, pero de excelente calidad, en el rango del servicio llamado Uber X compita con la gran mayoría de carcachas que prestan un pésimo e inseguro servicio de taxi en el DF. Limitar el precio de vehículo y reducir su antigüedad a solo cinco años no es más que un proteccionismo estúpido del gobierno del DF, que incapacita, como lo señalo Uber, “a miles de mexicanos que encontraron en Uber una fuente de independencia económica”. Las agrupaciones de taxistas exigían que solo prestaran el servicio en vehículos con precio factura de más de 400 mil pesos.

Otros requisitos, lógicos y de protección al consumidor es el que los prestadores den de alta los vehículos con placas, póliza de seguro, licencia de conducir de los conductores, número de identificación vehicular, calcomanía “cero”; tener cuatro puertas, aire acondicionado, cinturones de seguridad, bolsas de aire delanteras, radio, identificación en el interior del vehículo y pasar revista anual, asimismo tendrán absoluta prohibición de recibir pagos en efectivo o con tarjetas pre-pagadas, y el colmo, tendrán que pagar un impuesto adicional a los establecidos en forma mensual, regulando el número de vehículos que puede tener un propietario.

Las exageradas regulaciones son en su mayoría adecuadas para el usuario pero también proteccionistas para los taxistas, quienes por cierto, son en la gran mayoría evasores fiscales,  máxime que casi ningún chofer de taxi goza de Seguro Social, Infonavit etc. Estas nuevas empresas facturan todos sus viajes. La pregunta es: ¿en esa misma forma van a regular a los taxistas y a los llamados tolerados que operan en la Ciudad de México? Creo que la normatividad recién publicada abre las puertas a una serie de juicios de Amparo ante la terrible desigualdad con la que se les quiere reglamentar.

Tanto en el DF como en Jalisco ven y usan las autoridades a los taxistas como un aliado electoral, por lo que no quieren lesionar sus intereses, y les permiten a muchos robar a sus anchas, dar un servicio de mala calidad con pésimas unidades, no utilizar el taxímetro, cobrar cantidades exorbitantes. Si llega un servicio de calidad y barato, la solución es muy sencilla, Aniquílalo. Por eso los consumidores decimos #UberSeQueda pero además exigimos a las autoridades pongan orden en el servicio de taxis, ¿o son intocables?

En el caso de nuestra historia de terror, ahora resulta que la reinita gaseosita se anota supuestos triunfos legales que le permiten regresar a ocupar su soñado cargo de CEO, sin embargo, es muy riesgoso para ella el tratar de ocuparlo porque tiene, según cuentan los doctos, una serie de denuncias penales presentadas por el alegre Jorgito, que le impiden pasearse por el rumbo, a solo que venga acompañada por su protector, esto es, dicen, un secretario que la cobija y descobija, como si esa compañía diera inmunidad penal, ¿o la da?

 

hromero@correduria58.com