Auditoría Ciudadana

Guerrero, Estado fallido

Preocupante el hecho de que parte de la sociedad civil no comparta las versiones basadas en declaraciones de los detenidos en relación al destino de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, ya que eso solo permite que grupos políticos no afines al gobierno de Peña Nieto inciten a sus seguidores a utilizar la violencia extrema como un medio de protesta, como si la protesta y vandalismo fuera la milagrosa solución para hacerlos aparecer.

En el estado de Guerrero se pensó que con la llegada del nuevo gobernador, Rogelio Ortega Martínez, académico decían, las cosas mejorarían, pero resulto que la gestión de este en materia  de control de protestas populares violentas, resultó peor que con el anterior gobernador, por lo que ahora resulta que para este funcionario las manifestaciones violentas del sector magisterial, Chairos y normalistas, donde llegan ya al extremo de bloquear el aeropuerto de Acapulco, saquear comercios y camiones repartidores, quemar oficinas de partidos políticos y como si nada, quemar el Congreso del Estado, sede del Poder Judicial. 

Todos estos disturbios a su juicio son de competencia federal por lo que su policía solo será un espectador más de la irracional y altamente agresiva, sin justificación alguna, “protestas”. Al citado gober le salió su pasado guerrillero y sólo quiere tratar con el pétalo de una rosa a dichos delincuentes embozados.

El colmo fue que se llegara al extremo de quemar la Puerta Mariana del Palacio Nacional, y que la policía a pesar de las claras fotografías de los causantes de ello no exista detenido alguno. Inmediatamente, al darse cuenta de que la sociedad rechaza este tipo de actos, la izquierda trata de manejar que los culpables fueron infiltrados sin ver que quien alimenta y apoya a este tipo de grupos anarquistas son precisamente las tribus cercanas a MORENA, cuyo uno de sus líderes, Martí Batres, tiene el descaro, como si tuviera calidad moral, de pedir la renuncia de Peña Nieto. No hay duda que atrás de las legítimas y justas protestas de los padres de familia de los normalistas existe un movimiento muy bien orquestado para desestabilizar nuestro país, lo bueno es que las encuestas marcan que más del 65 por ciento de los encuestados no está de acuerdo con este tipo de manifestaciones y mucho menos exigen o creen posible la renuncia del Presidente de México. A la sociedad le queda claro que los grupos de narcos involucrados en el conflicto de los normalistas, Guerreros Unidos o Los Rojos tenían protección del presidente municipal de Iguala y policías de este municipio y de Cocula, del gobernador Ángel Aguirre y del entonces procurador Iñaky Blanco, y esto no es responsabilidad del Gobierno Federal.

Pero, más preocupante de todo esto es la poca credibilidad de algunos miembros de la sociedad que objetan en todo cualquier versión oficial de lo acontecido, alimentando, la lógica esperanza de los padres de familia de que sus hijos están vivos, ignorando, sin investigación alguna, las declaraciones de quienes confesaron expresamente haber acribillado, calcinado y posteriormente tirado al río los pocos restos óseos que quedaron después de una fogata humana de tal naturaleza. Para la izquierda es vital seguir alimentando esto ya que con eso mantiene vivos grupos de choque violentos, exige la renuncia de Peña Nieto distrayendo a la sociedad de los verdaderos culpables afiliados estos a la izquierda mexicana y capta la atención internacional que cree que sus dichos son verídicos. Lo malo es que está de por medio la imagen internacional de nuestro país. ¿Qué turista en su sano juicio intentará visitar Acapulco? Imaginemos a ese turista llegando al aeropuerto de ese destino turístico y encontrar en el mismo a los maistros en plena batalla campal con los policías federales, o si va por carretera durar los días de vacaciones atorado en una autopista tomada por manifestantes.

En el gabinete de Peña Nieto se esperan grandes cambios al regreso de este de su gira a China, esperemos que también en el gabinete de Aristóteles Sandoval se den cambios necesarios, máxime ahora que se dio cuenta, al acompañarlo a una gira, de la ineficacia de su secretario de Promoción Económica, en un solo viaje el gobernador trajo más inversión a Jalisco que ese secretario en lo que va del sexenio. Ya le vuelven a decir el Pavo porque no pasa de Navidad.

A los que vieron muy preocupados fue a dos de los aspirantes a Fiscal Electoral que esta semana estaban tramitando, apenas, su evaluación en el Centro de Confianza estatal, documento que debió estar en su expediente desde que llegó al Congreso del Estado.