Auditoría Ciudadana

La Consulta Popular

Ya me imagino el berrinche que está haciendo el sexagenario Manuel Andrés López Obrador (MALO), candidato permanente a la Presidencia de nuestro país, ya que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no quiso avalar, decisión por cierto definitiva e inatacable, su consulta popular en materia energética, ya que resolver lo contrario violaría la Ley de Consulta Popular publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de marzo de 2014, misma que faculta a ese órgano de impartición de justicia a calificar si es de importancia nacional y si reúne los requisitos establecidos en dicha ley para su procedencia. Sin embargo, al dueño de MORENA se le “olvidó” que hay una serie de situaciones que no pueden ser objeto de consulta popular, entre otras: la restricción de los derechos humanos reconocidos por la Constitución; la materia electoral; la seguridad nacional; los ingresos y gastos del Estado, como es el caso concreto; entre otras.

Debo explicar que la Consulta Popular es el mecanismo de participación por el cual los ciudadanos ejercen su derecho, a través del voto emitido mediante el cual expresan su opinión respecto de uno o varios temas de trascendencia nacional, y al estar, como es el caso, destinada a consultar un tema de carácter energético, materia de la que proviene directamente más del cuarenta por cierto de los ingresos anuales del Gobierno Federal, por lo que adecuadamente resolvió el Poder Judicial desechar la improcedente solicitud de consulta popular.

Es claro que MALO conocía el resultado del teatro armado al prometer a sus **pejezombies que la solución para revertir la Reforma Energética era precisamente su “Consulta Popular”, situación que ahora le permitió nuevamente -”al diablo con las instituciones”- insultar a los señores ministros calificándolos como “vulgares corruptos”.

Lamentablemente este señor, a quien por cierto, ahora le falla la memoria, cuando las cosas le favorecen está de acuerdo, pero cuando no le resultan como él pretende, es motivo suficiente para mandar a volar el estado de derecho, insultar  a los funcionarios y organizar manifestaciones que en nada ayudan al desarrollo nacional.

Nuestro país es “pasto seco”, lo que significa que con cualquier chispa puede provocarse un gran incendio y quien parece interesado en dicha ignición es el antes aludido dirigente de “izquierda”. Digo esto porque curiosamente los líderes del pseudomovimiento “estudiantil” que han paralizado el Instituto Politécnico Nacional (IPN) son afines a MORENA; además el presidente municipal de Iguala y su esposa, perseguidos por los sucesos ocurridos en Guerrero, resultan tener nexos con el eterno ex candidato a la presidencia, no obstante que de inicio negó cualquier relación entre ellos, a pesar de la evidencia en contrario. Ni siquiera el prefecto romano Poncio Pilatos se lavó las manos tan bien.

En Jalisco fuimos testigos de una gran regresión al haber cerrado la puerta los señores diputados  a la posibilidad de que el Auditor Superior del Estado compareciera ante el Pleno del Congreso e informara de las supuestas irregularidades en el proceso de construcción y equipamiento del nuevo edificio de ese órgano. ¿Qué se puede esperar de cualquier dependencia o funcionario cuando el órgano encargado de la vigilancia de las cuentas públicas es el más opaco de todos?

¿Cómo le exigió a los contribuyentes que paguen sus impuestos cuando vemos que dicho órgano solo está a las órdenes del mejor postor, lavando las cuentas y emitiendo dictámenes sin observación alguna? A nuestros políticos se les olvida que son dineros “públicos” y eso quiere decir que son de todos nosotros y no de ellos.

 

hromero@correduria58.com