#Andomoreleando

¡Oh Dios del dinero! ¡Ven a mi!

¡Oh Dios del Dinero, ven a mi! ¡Sálvame por favor! ¡Quiéreme tantito!  


Tal pareciera que así viéramos el dinero, como un Dios que te hipnotiza, casi como una droga que se apodera de tu espíritu y pierdes la razón y el sentido de ti.


Mucha gente está dispuesta a matar, a secuestrar, a robar y arriesgar su vida por Dinero. Hay quienes se disfrazan como  árbol de navidad con joyas, relojes y  se pintan de payasos, incluso transforman su cara hasta parecer un “ciborg” sin aceptar lo bello que les dio la madre naturaleza. Otros hacen el ridículo como yo escribiendo de lo que sea o en  televisión haciendo espectáculo actuando y peor aún, los que actúan en el diario vivir. Hay gente que está dispuesta a engañar y mentir con tal de obtener ese laurel de los Dioses. Otros aceptan el camino crudo y se ponen a trabajar como burros llamándole a ello “cultura del trabajo”. Una vez que lo tienen pueden liberarse de sus complejos y ser ellos mismos  (iluminados sean los que permanecen igual y no se prostituyen por esta hermosa herramienta). Cuando el dinero llega, muestra quien realmente eres; quizá eres el amor con pies que saca esa nobleza y ayuda a los demás, pero aguas si estabas enojado y acomplejado,  pues podrías ser cruel, arrogante y hasta cambiar tu acento y forma de hablar. Se me viene a la mente  la escena de una mujer con sombrero y velo, lentes obscuros, guantes y un cigarro largo que asoma por su carruaje. Ella tira una mirada gélida y un beso de hielo a la gente que la ve pasar, al mismo tiempo que los ignora como si fueran objetos. La reacción de la mayoría de las personas es expresar: ¡Qué gran personalidad tiene!, ¡que bárbara(o)! Y para aclarar el asunto: a mí me encanta el dinero, ¿A quién no le gusta este instrumento que vino a sustituir al trueque? Pero no  tanto como para hacer un ritual y sacrificar mi SER  por sus encantos.


 ¿Qué nos da el dinero? ¿Acaso nos quita el hambre? ¿O el deseo viene de tener un lugar en primera fila en el teatro de la  sociedad?. ¡No! ¡Es porque exigimos dignidad y un techo donde vivir! (no sabía que ser digno era asunto de dinero). Pero sí, es una herramienta muy noble de intercambio que refleja el valor del esfuerzo del trabajo de cada uno de nosotros  ¿dónde perdimos la noción de esto?


@gustavoaizcorbe