Doble mirada

¿Cómo va el país en seguridad?

Buenas y malas noticias. Las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública sobre dos delitos "insignia" revelan trayectorias diferentes y novedosas.

Buenas y malas noticias. Eso es lo que se encuentra al revisar las cifras sobre la evolución de la inseguridad en los primeros 18 meses del gobierno de Enrique Peña. Las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) sobre dos delitos insignia —homicidios dolosos y secuestros— revelan trayectorias diferentes y novedosas y una distribución geográfica ya conocida.

Con respecto a los homicidios dolosos, como se sabe, desde mediados de 2011 comenzó la tendencia decreciente. En julio de ese año se registró un promedio móvil trimestral (en vez de utilizar el número de homicidios de cada mes, utilizo el promedio de tres meses, pues ello impide que un solo dato muy elevado o reducido se tome como indicador; el promedio trimestral da mayor idea de tendencia) de 2 mil 59 homicidios; en diciembre de 2012, cuando inició la presente administración, fue de mil 693. En mayo de 2014, el promedio trimestral se ubicó en mil 408, lo que equivale a una reducción de 17 por ciento en los últimos 18 meses.

Sin embargo, la mala noticia es que a partir de febrero de este año la tendencia decreciente se revierte. En ese mes se registró el promedio móvil trimestral más bajo (mil 268) desde mayo de 2009 y en mayo de 2014 ya se situó en mil 408 homicidios; es decir, hay un aumento de 11 por ciento. Van cuatro meses de crecimiento. Esperemos que no sean el inicio de una tendencia permanente que revierta lo ganado en los últimos tres años.

La distribución estatal de esa violencia no parece muy alentadora. De las diez entidades donde más homicidios se han cometido en el periodo de diciembre de 2012 a mayo de 2014 (México, Guerrero, Chihuahua, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Veracruz, Baja California, Distrito Federal y Nuevo León), en ocho de ellas la tendencia de los últimos cuatro meses es creciente. Solo en el Estado de México y en Guerrero va a la baja. Los estados donde la tasa de crecimiento del promedio trimestral de homicidios es más preocupante son Tamaulipas (43%), Sinaloa (21%), Jalisco (29%) y Chiapas (66%).

De particular gravedad es el caso de Tamaulipas, pues el incremento se ha presentado pese a la presencia masiva de fuerzas federales ordenada por el nuevo operativo federal. En el caso de Michoacán, la otra entidad donde la presencia del crimen organizado ha sido de tal magnitud y profundidad que la crisis de seguridad se tradujo en crisis de gobernabilidad, el promedio móvil trimestral de homicidios continuó creciendo, aunque a una tasa menor (8%). Aún no se puede cantar victoria en ninguno de esos dos estados.

En cuanto a los secuestros, entre diciembre de 2012 y noviembre de 2013 se registró una tendencia creciente: el promedio móvil trimestral pasó de 127 a 148 secuestros cada mes. Después hubo una caída hasta febrero de 2014 (134) para volver a crecer hasta abril a 144; en mayo decreció de nuevo a 139. Estos altibajos del promedio trimestral en los últimos seis meses impiden establecer una tendencia clara. No obstante, la buena noticia sería el hecho de que se frenó la tendencia creciente. Es probable que ello se deba a la fiscalía especial creada por el gobierno federal para presionar a los gobiernos estatales a retomar el trabajo de sus unidades antisecuestro.

En cuanto a los secuestros acumulados en el periodo diciembre de 2012 a mayo de 2014, en términos absolutos hay nueve entidades por arriba del promedio estatal (78): Tamaulipas (336), Michoacán (287), Estado de México (266), Guerrero (262), Morelos (223), Veracruz (198), Tabasco (157), Distrito Federal (91) y Jalisco (88). De ellas, tres tienen tendencia a empeorar: Guerrero, Jalisco y Veracruz.

Aunque son menos de diez los estados donde se concentra la problemática de este delito, preocupa el hecho de que tanto en términos absolutos como relativos son 14 las entidades que registran tendencia creciente, pues su promedio móvil trimestral ha empeorado en los últimos 90 días.

La gendarmería —controvertida propuesta presidencial que finalmente iniciará operaciones en los próximos días— aunque bienvenida, será insuficiente (apenas 5 mil elementos nuevos) para satisfacer las funciones y responsabilidades de la policía federal. El país sigue sin una propuesta integral para fortalecer las policías locales. ¿Hasta cuándo?