Doble mirada

De sindicatos privatizadores y pobreza

La conversión de movimiento democratizador en banda de privatizadores y extorsionadores sin escrúpulos les hizo perder toda legitimidad social.

La desaparición del Ieepo es un golpe certero al corazón del poder de la sección 22 del sindicato de maestros y principal contingente de la CNTE. Mi pronóstico es que, pese a la agresividad histórica de la CNTE, su reacción será débil y el conflicto no durará mucho por tres razones. 1) Se quedaron sin su principal fuente de financiamiento, con lo cual su política de movilizaciones masivas y de larga duración no se sostendrá.

2) Perdieron el control de los aspectos laborales y administrativos del magisterio. De esa manera los maestros que no coinciden con la línea política de los líderes, pero que los apoyan por miedo a perder su trabajo, ya no se sentirán obligados a hacerlo (tampoco los padres de familia a los que amenazaban con no firmarles las cartillas para que pudieran recibir los apoyos del programa Prospera). 3) Si los líderes radicalizan sus acciones, Chuayffet ya les advirtió que recurrirán a los expedientes penales, por lo cual tendrían que huir para no ser detenidos.

Por esas razones, la resistencia se reducirá a protestas (quizá una huelga en decenas de escuelas cuando se inicie el año escolar) de escasa duración y poco respaldo de la base magisterial. Pero la debilidad principal de la CNTE no deriva de que le hayan quitado el control del Ieepo y con ello los recursos financieros, laborales y políticos que le permitían controlar la educación en Oaxaca, a los maestros y a los padres de familia.

Su gran debilidad la construyeron con gran perseverancia: deslegitimaron social y políticamente su movimiento. Es difícil precisar cuándo, pero de un movimiento disidente que en sus inicios luchó por la democracia sindical (causa justa), devino en una organización corporativa y patrimonialista en el peor sentido de esos conceptos: convirtieron a la sección 22 en un botín de muchos grupos, para lo cual privatizaron el presupuesto educativo en su beneficio (causa injusta).

La consecuencia directa: un daño monumental a los niños de Oaxaca, una de las entidades con mayor rezago educativo. El arma utilizada invariablemente para ampliar y defender su apropiación del presupuesto educativo era la huelga; es decir, dejar a los niños más pobres del país sin clases, a veces hasta por meses enteros. Año tras año, en nombre de la educación popular, la revolución o lo que fuera. Criminal. (Causa indefendible).

Esa conversión de movimiento democratizador en banda de privatizadores y extorsionadores sin escrúpulos les hizo perder toda legitimidad social. Aparte de AMLO (con puro oportunismo electoral) nadie, absolutamente nadie ha salido a defender a la sección 22 después de la decisión de arrebatarles el Ieepo. Se quedaron solos y con su base diezmada. Los macheteros de Atenco pudieron revertir la decisión del aeropuerto en 2002 por el apoyo social y político que generó su causa (el mal pago por la expropiación de sus tierras). La CNTE no lo podrá hacer.

Es la misma historia del SME, que en 2009 se quedó solo defendiendo un sindicato que también devino en negocio y privilegios para sus líderes, gracias a que privatizaron en su favor a Luz y Fuerza del Centro. Los usuarios, que se amuelen, igual que los niños de Oaxaca.

Esa es la triste historia de dos sindicatos de “izquierda” en tiempos en que la pobreza y la desigualdad se agravan, y quienes dicen luchar por construir una sociedad más justa se convierten en vividores a costa de destruir la legitimidad de los sindicatos. ¡Vaya sindicalistas de izquierda!