Doble mirada

¿Quién se quedará la riqueza petrolera?

El año pasado los ingresos petroleros del Estado sumaron 1.2 billones de pesos. Es decir que se tendrían que dedicar absolutamente todos los ingresos provenientes del petróleo durante un año y medio para cubrir las pensiones.

La reforma energética se trata fundamentalmente de asegurar para México la producción rentable y sustentable de energéticos. Además del impacto que tendrá en el resto de la economía en términos de mayor productividad (gas y electricidad más baratos, por ejemplo), el mismo sector energético generará una enorme riqueza.

El núcleo duro del debate en torno a la reforma tiene que ver con quién se apropiará de esa nueva riqueza. Una parte seguirá llegando a los mexicanos, vía los impuestos y utilidades que generen Pemex y la CFE y que pagan a la Secretaría de Hacienda. Otra parte se compartirá con inversionistas privados pues, con los cambios constitucionales, ahora también participarán en el sector energético empresas privadas. Pero no toda la riqueza que produzcan se la quedarán éstas, pues un porcentaje se lo entregarán al Estado mexicano por concepto de dividendos, impuestos y aportaciones al fondo petrolero.

Se considera que la participación de empresas privadas, nacionales y extranjeras, es necesaria porque Pemex y CFE no tienen los recursos financieros ni tecnológicos para garantizar el abasto de los energéticos de calidad a precios razonables en las próximas décadas. Además, la experiencia en otros países señala que solo la competencia que implicará la participación de más empresas obligará a Pemex y a la CFE a ser más eficientes y menos corruptas, ya que la corrupción y la ineficacia burocrática que las aqueja se debe en gran medida a su carácter monopólico.

Así, en teoría, los mexicanos ganaríamos por partida doble: porque Pemex y CFE se harían más eficientes y rentables, y porque los privados generarían más riqueza que de otra manera no se produciría y una parte de ella la entregarían a la sociedad.

Sin embargo, la realidad le enmienda la plana a la teoría con una facilidad asombrosa. En los últimos días se hizo público el monto del pasivo laboral de Pemex y CFE, es decir, del dinero que se requiere para pagar las pensiones de sus trabajadores ya retirados y de los que se jubilarán en el futuro: 1.7 billones de pesos. Como las paraestatales no tienen los recursos para cubrir esas pensiones, saldrán de los bolsillos de todos los mexicanos por dos vías.

La primera, por la reducción de las aportaciones de las paraestatales al erario, ya que una parte la cubrirán Pemex y CFE con sus utilidades (¡los trabajadores de Pemex no aportan un solo peso a su pensión!) y eso significará menos contribuciones al fisco. La segunda vía consiste en que la parte del pasivo laboral que no pagarán las paraestatales se convertirá en deuda pública; es decir, el gobierno cobrará más impuestos o dejará de gastar en otras cosas para completar el pago de las pensiones.

Como 1.7 billones de pesos es una cantidad exorbitante de dinero, es necesario hacer comparaciones para hacernos una idea de lo que se puede hacer con tantos pesos y a cuántos mexicanos se puede beneficiar.

Pemex tiene 155 mil trabajadores activos y 75 mil jubilados. La CFE tiene 98 mil trabajadores activos y 40 mil jubilados. En total, 368 mil beneficiarios recibirán, gracias a los impuestos suyos y míos, 1.7 billones de pesos durante todos los años que vivan después de haberse retirado. Un promedio de 4.6 millones de pesos por trabajador.

Pagar el pasivo laboral de Pemex y CFE equivaldría a dejar de financiar durante 12 años tanto el programa Oportunidades (72 mil 600 millones de pesos cada año, que beneficia a 6.5 millones de familias en la pobreza) como el Seguro Popular que beneficia con médicos y medicinas a 26 millones de personas y que cuesta 72 mil 300 millones al año. Es una desproporción. La misma cantidad beneficia durante 12 años a 46 millones de mexicanos.

Además, el año pasado los ingresos petroleros del Estado sumaron 1.2 billones de pesos. Es decir que se tendrían que dedicar absolutamente todos los ingresos provenientes del petróleo durante un año y medio para cubrir las pensiones de 368 mil trabajadores. O si las paga en 20 años, equivaldría a desembolsar 85 mil millones. Si así fuera, los 368 mil trabajadores de Pemex y CFE tendrán en sus bolsillos durante las próximas dos décadas 7% de la riqueza petrolera; a los otros 115 millones de mexicanos nos tocará el 93% restante. (Agradezco a Nayeli Arenas por investigar los datos para entender cuánto es 1.7 billones).