Doble mirada

Diez años, ¿fracaso del Estado y de los analistas?


Los diez años de la "guerra contra el narco" han generado mucho "análisis" y poco debate, ya que la mayoría coincide en señalar el rotundo fracaso de la lucha de los gobiernos de Calderón y Peña contra el narcotráfico. Los razonamientos son relativamente sencillos. Los más simples relacionan la decisión de Felipe Calderón de incorporar al Ejército (continuada por la actual administración) y el enorme incremento de la tasa de homicidios. Por tanto, concluyen que fue una decisión desastrosa, cuya consecuencia fue una ola de violencia como no se había tenido en muchas décadas.

Sin mayor análisis ni evidencia, afirman explícitamente o suponen que la causa directa y única de los miles de muertos es la participación de las fuerzas del Estado (principalmente del Ejército) en la lucha contra las organizaciones criminales. Algunos análisis, un poco más elaborados, reconocen que en 2006 había una situación grave de violencia provocada por la expansión de los cárteles del narcotráfico —por lo menos reconocen que la "guerra de Calderón" ya no era un invento para legitimarse, como lo afirman varios—, pero que la estrategia del entonces presidente fue equivocada, por falta de un diagnóstico adecuado y, por tanto, de una mala estrategia. La conclusión es la misma: Calderón ensangrentó al país de una manera irresponsable e inmoral y el Ejército es corresponsable.

Hacer un juicio definitivo sobre la década de lucha contra el crimen organizado no es fácil en dos o tres cuartillas. Aquí quiero simplemente aportar reflexiones para cuestionar esos juicios tajantes sobre el fracaso de la lucha contra el narcotráfico.

En primer lugar, la evolución de los homicidios registra tres etapas. Un crecimiento acelerado entre 2007 y 2011; un descenso a partir de la segunda mitad de 2011 hasta fines de 2014 y un repunte fuerte en 2015 y 2016. ¿Si la causa de la violencia es la participación de las fuerzas armadas y éstas no han dejado de hacerlo en los diez años, cómo explicar que los homicidios suben, bajan y suben?

Segundo, señalar como causa única o principal del incremento de los homicidios a la intervención del Estado es un despropósito que no sostiene ningún estudio serio. Algunas acciones de las fuerzas estatales pueden producir violencia por periodos cortos y en regiones específicas, pero la mayoría de los asesinatos ha sido producto de enfrentamientos prolongados entre organizaciones del narco (Sinaloa contra Beltrán Leyva, Juárez; Golfo contra Zetas, etcétera) provocados por la lógica de los mercados ilegales, independientes en buena medida, de la acción estatal. Eliminar de los análisis la evolución y dinámica de las organizaciones criminales es poco serio.

Que la acción del Estado no ha terminado la violencia es innegable. Ello obliga a estudios más profundos de las causas (en plural) de la violencia. Es probable que una de ellas sean ciertos tipos de intervención de las fuerzas estatales (el Estado debiera hacer una autoevaluación crítica de su actuación), pero también hay datos para señalar lo contrario, pues retirar a las fuerzas federales de un territorio asediado por el crimen provoca un incremento de la violencia, como en Michoacán en 2013. O la ausencia y corrupción de las policías locales que favorece la impunidad y la comisión de crímenes atroces como la matanza de Iguala o las de San Fernando. Hasta 2014 había una tendencia positiva de disminución de la violencia. Si ella hubiera continuado en 2015 y 2016, los juicios de esta década serían diferentes. ¿Qué ha provocado el repunte de los homicidios en 2015 y 2016? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Más análisis y menos juicios fáciles, por favor.