Doble mirada

Temporada de conciertos

La tarea de aterrizar las reformas será primordial en 2014. El primer punto es del director de la orquesta, el Presidente. Su tarea es ambiciosa y compleja, pues equivale a dirigir una temporada musical.

Ya es lugar común decir que las reformas aprobadas durante 2013 pueden permanecer indefinidamente como lo que son actualmente: cambios en el marco jurídico, sin consecuencias prácticas. Todo su poder transformador está aún en el ámbito de lo potencial. También ya se dijo que hasta no conocer y ver aprobadas las leyes secundarias en materia energética, de telecomunicaciones y político-electoral, no se sabrá si realmente se trata de cambios profundos o de una versión más del gatopardismo, de que todo cambie para que todo siga igual.

Yo soy de los que creen que con fallas y lagunas, lo que ahora está en el papel es mejor que lo que teníamos hace un año. ¿O alguien prefiere que la evaluación magisterial no sea requisito legal, obligatorio, para que un maestro permanezca en su puesto? Pero también sé que la frustración puede ser enorme debido a los riesgos, resistencias y miedos que enfrentará la instrumentación de las distintas reformas. Para muestra, la CNTE y Gabino Cué.

Por tanto, la tarea política de aterrizar las reformas será primordial a lo largo de 2014. Dejo a un lado el periodo de sesiones del Congreso que comienza en febrero (doy por un hecho que se aprobará toda la legislación secundaria faltante) para concentrarme en algunos de los retos operativos que enfrentará la administración de Enrique Peña para concretar los cambios.

El primer punto es el del director de la orquesta, el presidente Peña. Su tarea es sumamente ambiciosa y compleja, pues equivale a dirigir una temporada musical que incluye obras como el concierto triple para piano, violín y cello de Beethoven, los caprichos para violín de Paganini, la quinta sinfonía de Mahler, el Réquiem de Mozart, Tristán e Isolda de Wagner y un par de cantatas Bach. Hay que ensayar mucho, conocer a fondo las partituras, contratar a los mejores solistas, asegurarse de que la orquesta entera toque en el mismo tono, que ningún músico desafine. En fin, no será nada fácil.

El segundo punto es el de las orquestas. Todas las reformas requirieron fortalecer los organismos reguladores, de manera que el Estado tenga más facultades y mecanismos para hacer valer su poder frente al de los grupos privados. Algunos de esos organismos aún no cuentan con sus nuevos integrantes (INE, IFAI) o con los recursos humanos y presupuestales suficientes para desempeñar sus funciones ampliadas (Comisión Reguladora de Energía, por ejemplo).

Es necesario insistir en el papel fundamental que desempeñaran estos órganos reguladores —además de los ya mencionados están el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, la Comisión Federal de Competencia Económica, la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la PGR que se convertirá en Fiscalía autónoma, entre otros— en la tarea de garantizar la aplicación de las nuevas reglas del juego. Varias preguntas a responder: ¿podrán en este año dotarse de los recursos humanos, presupuestales, técnicos y políticos para resistir las presiones y desempeñar adecuadamente sus funciones? ¿A quién y cómo le rendirán cuentas estos organismos autónomos? ¿Tocarán según la partitura constitucional bajo la batuta del jefe del Estado, o según las de los múltiples grupos interesados en dirigir la orquesta?

El tercer punto para la concreción de las reformas tiene que ver con los solistas de los conciertos. ¿Los directores de Pemex y de CFE podrán convertir exitosamente en dos años a los monstruos burocráticos que dirigen en empresas productivas estatales? ¿Podrán renegociar exitosamente los contratos colectivos de trabajo con sus sindicatos o se generarán conflictos como el de la CNTE? El secretario de Gobernación tiene un papel complejísimo, pues le toca completar y concretar la reforma político-electoral, asegurarse de que salgan las leyes secundarias, ayudar a enfrentar las resistencias políticas como las de los maestros y, al mismo tiempo, mejorar el tema de la seguridad. Es algo así como el solista triple, pues tendrá que tocar el violín, el cello y el piano al mismo tiempo. Suerte.

La lista de solistas incluye a los secretarios de Hacienda, Educación, Energía y Comunicaciones y Transportes y su desempeño en 2013 como que no acabó de convencer a un sector del público. Esperemos que hayan ensayado en vacaciones.