Doble mirada

Radionovela al borde del Mundial

En el partido decisivo de clasificación para el Mundial entre la reforma energética y la política, con un marcador a favor de la primera, la defensa del equipo de esta iniciatica se fue contra el autor del gol y lo faulearon en el área chica.

El doctor le había pronosticado, para 2013, un crecimiento sano y robusto de 3.5%, que la pondría en forma para un vuelo a lugares y alturas nunca antes sospechadas, gracias a las reformas estructurales. Pero a lo largo del año el doctor le recetó las medicinas equivocadas y la mandó a terapia intermedia; a duras penas creció 1.1%.

Luego, para tratar de remediar el asunto, al final del año le aplicó una inyección fiscal, al parecer también equivocada, que le ha prolongado la estancia en la sala de terapia por otros tres meses. El 1.8% de crecimiento del PIB anunciado para el primer trimestre de este año es en realidad, una vez desestacionalizado (pregúntenle a su economista de cabecera que quiere decir eso), un incremento de 0.8%, lo mismo que en el último trimestre de 2013. Lo que quiere decir que la economía por lo menos está estancada.

La parentela más cercana al paciente, léase los empresarios, ya andan a la greña con el doctor, pues insisten en que tienen que cambiarle radicalmente el tratamiento al enfermo. Se la pasan gritando a los cuatro vientos que fue esa inyección fiscal, la de finales del año, la que tiene al paciente en coma. Hay que aplicarle un antídoto de inmediato, le reclaman al doctor y le echan en cara su terquedad, pues éste dijo que no cambiaría el tratamiento ¡durante los próximos cuatro años! La parentela, enojadísima, está al borde de un ataque no de nervios, sino cardiaco.

Para completar el cuadro sobre este caso clínico que va subiendo de tono, la Junta de Médicos del Gran Hospital, léase Banco de México, acaba de anunciar que le aplicará, por sus pistolas y sin consultarle al médico titular, una dosis de vitaminas (la reducción de la tasa de interés) para ver si reacciona, porque, según su diagnóstico, el paciente tiende a empeorar. Además descalificó el pronóstico dado hace un par de semanas por ella misma (y de paso también el del doctor) en el sentido de que la economía crecería 2.8% este año. Más meses en terapia intensiva. De lo que no parece haber duda es de que el paciente seguirá anémico lo que resta del año.

Al doctor, aunque de viaje y pese a la bendición papal, le puede pasar lo mismo o peor que a la parentela: un triple ataque de nervios. Uno por los reclamos de los parientes; otro por el elegante regaño de la Junta de Médicos y el tercero porque en lo político las cosas tampoco funcionan como se debe. Nada más falta que el director del hospital también se enfade.

Resulta que el remedio para la parálisis que sufre la economía desde hace 30 años, el que dicen que será el definitivo y para siempre, las reformas estructurales en materia energética y de telecomunicaciones, pueden irse al repechaje y no precisamente contra Nueva Zelanda, sino contra Alemania, es decir, ser mandada para su debate y votación al periodo ordinario de sesiones del Congreso de septiembre próximo, lo cual podría significar, para efectos prácticos, una goliza en contra.

Resulta que en el partido decisivo de clasificación para el Mundial, entre la reforma energética y la política, con un marcador a favor de la energética de uno a cero (gol metido en tiempo de compensación del periodo ordinario del Congreso, léase aprobación de la legislación secundaria en materia electoral) toda la defensa del equipo de la reforma energética se fue contra el autor del gol (un tal Madero) y lo faulearon en el área chica. Penal en contra de la reforma energética a escasos segundos del final del juego. Léase, los gobernadores que se quieren pasar de listos y olvidarse de que tienen que aprobar las leyes electorales un sus estadios, perdón en sus congresos.

¿Detendrá el penal en su contra el portero de la selección energética, o le meterán el gol que mandará al repechaje a la madre de todas las reformas, a la cura de curas de la achacosa y paralítica economía mexicana? No se pierda el próximo capítulo. Por lo pronto, gracias a Dios que el viernes juega la Selección Mexicana contra Camerún. ¡El Mundial! O será la reedición de aquellos famosos “ratoncitos verdes”, como les llamaba hace décadas don Manuel Seyde a nuestros seleccionados, los del “jugaron como nunca, perdieron como siempre”. Les digo, no se pierdan el próximo capítulo de esta apasionante radionovela.