Doble mirada

Propósitos de Año Nuevo

Digamos que México se engolosinó durante 2013. Traía tal hambre de reformas estructurales desde hace 15 años, que en 2013 se atragantó. Que la educación es un desastre, entonces hay que evaluar a todos los maestros ya, y de paso mandar a descansar a la maestra Gordillo a Santa Martha Acatitla, pues ya disfrutó mucho San Diego. Que la tele es un bodrio y un oligopolio terrible y el servicio de Telcel además de pésimo es carísimo, pues a abrir el sector telecomunicaciones. Que Pemex y CFE como empresas son un desastre y los sindicatos respectivos ya las privatizaron, pues a reformar el sector.

Que los bancos cobran muchas comisiones y prestan muy poco, a cambiar las reglas del sector financiero. Que algunos gobernadores son doctores en alquimia electoral y disponen a su antojo de los institutos electorales, pues una reforma electoral. Me imagino las reuniones que dieron origen al Pacto por México: Madero, Zambrano, Camacho, Videgaray, Osorio y quienes hubieran estado, como niños, haciendo la carta a Santa Clos: tú pide y capaz que se nos cumple. Pues la mayor parte se cumplió: la Constitución engordó como nunca lo había hecho en muchos años.

Ahora que comienza un nuevo año y que todo mundo hace buenos propósitos, los miembros del Pacto por México tienen que imaginar varios y muy serios, para traducir tal comilona legislativa en algo bueno para el país. O ponen a correr a los legisladores y a la administración pública o la congestión los paralizará.

La reforma educativa traía una bacteria muy tóxica llamada CNTE, que ataca a funcionarios de Gobernación y gobernadores, provocándoles ataques de pánico y debilidad, de tal manera que se ponen a obedecer a la bacteria. El mandatario estatal de Oaxaca está completamente infectado y parece caso perdido. En ese caso el ejercicio ya no surte efecto. Se requiere una mezcla de antibióticos muy fuerte llamada estado de derecho y voluntad política. Pero todo indica que en este caso, Los propósitos de Año Nuevo no se pondrán en práctica. Si Gobernación no quiere que el resto de gobernadores se contagie, lo cual no sería muy improbable, tendría que proponerse utilizar el antivirus más poderoso: dejar de pagar la nómina a los contagiados.

Los funcionarios de la SCT tienen que correr rapidísimo si no quieren que los alcancen los abogados de Televisa, Telcel, Tv Azteca y demás empresas del ramo y los convenzan de que la mejor legislación secundaria se llama gatopardo: que todo cambie para que todo siga igual. De esa manera lo nuevo sería canal 10 de Slim, celulares Televisa e internet Azteca (claro que con nombre de empresas disfrazados). Para evitar ese riesgo, funcionarios y legisladores responsables del tema deberán tomar unas pastillas muy eficaces, que se llaman transparencia total. Si lo hacen y la sociedad se entera cómo se cocinan esas leyes, tal vez se podría impedir el gatopardismo.

Autoridades de la Secretaría de Energía, Pemex y legisladores, más que correr, tendrían que hacer el propósito de estudiar en serio derecho petrolero internacional. Ingleses y estadunidenses llevan un siglo haciendo contratos en esa materia con todos los países petroleros del mundo. Es posible que conozcan algunos trucos para engañar novatos,desconocer soberanías y trampear distribución equitativa de utilidades. Al mismo tiempo, quienes tienen que proponerse tomar cursos intensivos de administración de empresas productivas, a partir del dos de enero, son los directivos de Pemex y CFE, pues de lo contrario, en dos años podrían añadir a los nombres de sus compañías algo así como “una empresa más del grupo…” (póngale la que más le guste: British Petroleum; Shell; Iberdrola).

Considerando que las experiencias personales en materia de propósitos de Año Nuevo no son muy alentadoras (¿o usted, querido lector, sí los ha cumplido?) y como el país no tendría que ser la excepción, más nos vale irnos a confesar, pues el banquete reformista pudiera acabar no tan bien como quisiéramos. Pero si no queremos ser tan fatalistas, habría que encomendarnos a todos los santos, comenzando por san Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles, para que legisladores y funcionarios sean responsables y transparentes.