Doble mirada

Gobernar con 12%

A dos semanas de iniciado el año, la apuesta gubernamental para superar la debacle, consiste —hasta el momento— en administrar las políticas públicas existentes y ganar las elecciones. Nada más. Apuesta riesgosa.

A dos semanas de iniciado el año, la apuesta gubernamental para superar la debacle, tanto de la credibilidad del Presidente y su gestión, como de la legitimidad de las instituciones que sostienen la democracia, consiste —hasta el momento— en administrar las políticas públicas existentes y ganar las elecciones. Nada más. Apuesta riesgosa, por dos razones.

La primera, por la ausencia de respuestas a la exigencia de cambios de fondo que mejoren la seguridad pública y combatan eficazmente la corrupción; el azoro por la pasividad y el silencio gubernamentales en esos temas ha reforzado juicios muy duros y va a endurecer y consolidar una imagen social de este gobierno negativa, muy difícil de remontar. Las manifestaciones de ese desencanto serán diversas, muy probablemente no espectaculares, pero reales y costosas para el país.

Y segundo, porque la agenda “cotidiana” se ha complicado bastante y la permanencia del equipo de gobierno —el mismo al que se le salió de control una realidad que no dimensionaron ni priorizaron— no augura una gestión eficaz, considerando lo ocurrido con la economía y la seguridad. Repasemos la agenda.

Seguridad. La intervención federal en Michoacán no es un fracaso (hay avances importantes como el desmantelamiento de los Templarios), pero el problema está lejos de resolverse, como lo expresan los acontecimientos de La Ruana y de Apatzingán. ¿Qué ha fallado? El proceso de institucionalización de las autodefensas. Pensaron que cambiarles de nombre y darles uniformes bastaría. Sin embargo, la presencia de varias organizaciones criminales, algunas de ellas infiltradas en las autodefensas, obligaban a un proceso de depuración muy estricto que no se llevó a cabo. Tampoco se les sometió a un proceso de capacitación y profesionalización, pero sí se les permitió conservar su armamento y no se les puso bajo un mando efectivo de autoridades civiles. Saque sus conclusiones.

Guerrero. La Ceteg y los padres de Ayotzinapa se encaminan a un choque frontal: impedir elecciones y desestabilizar para instaurar municipios autónomos. Un gobernador inexistente y un gobierno federal pasivo han permitido el avance del proyecto separatista. Quince tipos violentos bastan para impedir las actividades del INE encaminadas a preparar el proceso electoral; los maestros empeñados en provocar al Ejército. Cada día que pasa sin autoridades agrava el pronóstico. Mientras más tarde actúe el gobierno, más probabilidad de uso de la fuerza. ¿Eso quieren?

Oaxaca. Otro gobierno estatal inexistente frente a un gremio dispuesto a todo para no perder sus privilegios por la reforma educativa. La sección 22 desgobierna a sus anchas desde el Istmo hasta la capital, un día sí y otro también. ¿Hay algún plan para que el Estado pueda prevalecer y la reforma educativa comience a hacerse realidad en Oaxaca, Michoacán y Guerrero o ya capitularon?

Frente a esos déficits de gobernabilidad en entidades asoladas por la criminalidad en sus distintas versiones (la del narco, asesina y secuestra; la magisterial destruye la economía de sus estados) y por las desigualdades sociales, la respuesta es un plan de subsidios fiscales y la cruzada contra el hambre. Sin autoridades, quién va a administrar y aplicar los subsidios. ¿La CNTE?  Según la evaluación de la Coneval, la cruzada por el hambre es un desastre operativo con cifras infladas y algunas inventadas. Pero los miles de comités formados seguro que serán muy útiles en tiempos electorales.

En el frente económico no hay nubarrones (la economía de EU crece y nos arrastra), pero sí anuncio de sequía presupuestal y un severo problema financiero para Pemex (por menores ingresos y las primeras licitaciones para explotar yacimientos de petróleo y gas en peligro de achicarse y no aportar las inversiones esperadas), lo que pospondrá una vez más los planes de mayor crecimiento económico del país.

Pero los candidatos de unidad del PRI serán anunciados con bombo y platillo. Eso sí les saldrá muy bien, pues a ello están dedicados día y noche, ya que lo importante este año será ganar 40% del 30% de quienes piensan ir a las urnas, es decir 12 por ciento de la ciudadanía. Y saldrán a festejar que la sociedad está con ellos. El PRI sí sabe gobernar. ¿O usted ve otra estrategia de gobierno?