Doble mirada

Claroscuros de la captura del 'Chapo'

Prácticamente todo se ha dicho en torno a la recaptura del Chapo Guzmán. De una lectura rápida de los ríos de tinta publicados se pueden plantear al menos cuatro claroscuros. La realidad no es dicotómica; los blancos y negros se mezclan y arrojan paisajes con infinidad de grises.

1. Gran logro o la reparación de un error espectacular. Las dos cosas, sin lugar a duda. La hazaña de la recaptura nunca debió ocurrir. Las omisiones en materia de contrainteligencia, la corrupción dentro y fuera del penal y el desdén de los altos funcionarios por el tema de seguridad se conjugaron para facilitar la segunda fuga. Un error gravísimo que puso al gobierno y a México en ridículo dentro y fuera del país. Pero también es cierto que el error pudo no haber sido enmendado nunca o tardar muchos años. No era fácil recapturar al Chapo y lo lograron en pocos meses. Un logro innegable.

2. Eficacia de los aparatos de inteligencia o errores graves del plan de seguridad del Chapo. También las dos cosas. Encontrar a un capo del narco con una enorme experiencia en operar un imperio criminal de manera clandestina, sin ser detenido no es cosa sencilla. Se requieren grandes capacidades para conseguir información y traducirla en inteligencia operativa y táctica, con la cual se realizan operativos de captura exitosos. Esas capacidades no se construyen de la noche a la mañana. Operaron y lo hicieron muy bien, como lo vienen haciendo desde hace varios años. Sin embargo, el gabinete de seguridad tuvo la ayuda, esta vez, del Chapo, que descuidó de manera sorprendente, reglas básicas para no ser descubierto, al menos tan pronto.

Tres graves errores. Primero, mantener al antiguo círculo cercano de protección (abogados, escoltas, lugartenientes, familiares), ya que es a través de ellos como sus perseguidores lo pueden encontrar. Segundo, irse a refugiar a Sinaloa. Si hubiera cambiado a ese círculo y se hubiera escondido en otra parte del país, encontrarlo hubiera sido muy complejo y tardado. Si a lo anterior se suma la estupidez de invitar a su refugio a dos artistas para presumirles su vida, pues qué se puede esperar. Que los buenos oficios de los cuerpos de inteligencia del gabinete hicieran el resto. Se la buscó y lo encontraron.

3. El narco más famoso del mundo o un delincuente salvaje, vanidoso y rabo verde. No cabe duda de que el Chapo es un mito además de un delincuente de carne y hueso. Es cierto que el cartel de Sinaloa es una de las empresas más grandes del narco a escala mundial y que el Chapo la ha dirigido con visión estratégica notable; sus dos fugas espectaculares lo volvieron estrella mediática, demostraron su osadía y ratificaron su inteligencia. El criminal más buscado de Chicago; el narco más rico del mundo, el que puso en ridículo al gobierno mexicano. Todo eso abonó a convertirlo en mito de proporciones épicas.

Pero también comandó cuatro guerras contra organizaciones rivales que han producido alrededor de 40 mil muertes violentas. Y resultó que no pudo con sus deseos de conocer a Kate del Castillo para matar dos pájaros de un tiro: satisfacer su vanidad, vía una película sobre su vida, y de paso tratar de conquistarla. De Miss Sinaloa (su actual tercera esposa) a La reina del sur. No estaba mal, pero el mito se mostró demasiado humano.

4. Misión cumplida o la inseguridad permanece como un desastre. El presidente Peña así lo anunció, pero en este caso me temo que lo segundo es más cierto. Los cuerpos de elite de la Marina son un bicho raro en medio de un desastre institucional en los estados y una inseguridad galopante por todo el país, según lo demuestra la última encuesta del Inegi en la materia. Ojalá y corrijan y sean menos triunfalistas.