Articulista Invitado

¿Qué le pasó, señor cardenal?

La próxima visita del papa Francisco a Morelia generó un desencuentro entre el cardenal Alberto Suárez y la Arquidiócesis por el editorial sobre la violencia en Michoacán, que fue calificado por el sacerdote de amarillista, exagerado y parcial

En vísperas de la visita del papa Francisco, una controversia acaparó la opinión de expertos en temas religiosos debido a la publicación del editorial dominical del semanario Desde la fe del 31 de enero. La reacción vino del arzobispo de Morelia, el cardenal Alberto Suárez Inda, quien descalificó y situó a la publicación de amarillista, exagerada y parcial al no ver los esfuerzos que se realizan en el estado y minimizó a la principal publicación de la Arquidiócesis de México para hacerla parecer como simple periódico de la Ciudad de México pretendiendo ignorar el impacto que el semanario tiene a través de la distribución de los diarios en los que se inserta.

Dejando a un lado esos argumentos para minusvalorar la influencia de Desde la fe, llama la atención la parcialidad y relativo juicio del cardenal precisamente por lo que implicó el otorgamiento de su dignidad eclesiástica y cómo Michoacán, "esa tierra tan caliente", es Iglesia de las periferias necesitada del consuelo y fortaleza que el Papa pretende durante su peregrinación.

Mientras el cardenal Suárez iba contra Desde la fe, el semanario de su Arquidiócesis echaba mano del amarillismo social y eclesiástico. En Comunidad Cristiana del domingo 31 de enero, el sacerdote Sergio Alberto Urueta Calderón no fue condescendiente sobre la situación de Morelia y de la Arquidiócesis. En el texto se lee: "El Papa latinoamericano encontrará una diócesis de Morelia golpeada por la violencia, la opresión, el narcotráfico, el endeudamiento público, la corrupción y la impunidad; la marginación, la ignorancia, la apatía de muchos obispos y sacerdotes y el poco compromiso social por parte de la mayoría de los michoacanos. Es cierto que este gran Papa viene a dar esperanza y a despertar las conciencias dormidas de los católicos... Lo interesante sería no disfrazar esta realidad y querer presentarle a Su Santidad solo lo bonito de nuestra diócesis". (Secc. Enfoques, p. 11)

Esto permite una segunda reflexión sobre la naturaleza pastoral del cardenalato del arzobispo Suárez Inda, cómo causó revuelo y sorpresa el otorgamiento de un capelo para un arzobispado que jamás había albergado a un príncipe de la Iglesia. Francisco le rechazó la renuncia ordenándole permanecer en su sede porque lo necesitaba para otras cosas. El 11 de enero de 2015, se difundió el agradecimiento de Suárez Inda al pontífice consciente de la gravedad de su responsabilidad al admitir que "en Michoacán nos enfrentamos a situaciones dolorosas de violencia y corrupción". Su integración al cuerpo de los hombres más cercanos a la sede de Pedro, diría el Papa en la misa de consistorio para la creación de nuevos cardenales, el 14 de febrero de 2015, fue por un "llamado al servicio de gobierno en la Iglesia (que) debe tener un fuerte sentido de la justicia."

Los antecedentes violentos venían descomponiendo la entidad y el arzobispo de Morelia tomaba partido por la paz al anunciar y denunciar el estado de cosas tan lamentable. En octubre de 2013 dirigió una carta al gobernador Fausto Vallejo cuando volvió a tomar el cargo después de su ausencia por cuestiones de salud. En ese mensaje difundido en las redes sociales y espacios noticiosos, don Alberto Suárez Inda le sentenció: "Usted tiene claro conocimiento de la problemática tan compleja por la que atraviesa nuestro estado de Michoacán en este momento histórico. Su gobierno deberá afrontar retos tan grandes como son la seguridad y la gobernabilidad... En las comunidades escuchamos a diario verdaderos dramas de personas y familias que viven el miedo y la desesperanza."

Miedo y desesperanza no hacen amarillismo en el estado cuya violencia va en espiral ascendente. Las cifras, en casi cinco años, contabilizan más de 5 mil muertos, cientos de desplazados y más de un millar de desparecidos. Ante el vacío jurídico y de legalidad, los civiles decidieron armarse para hacer justicia por propia mano y no pocas veces llegan a los oídos de los obispos de la provincia eclesiástica de Morelia cómo la delincuencia sometió a la población desestabilizando regiones enteras a merced de la anarquía del crimen. No hay paz y con razón el semanario Desde la fe afirmó mordazmente que Michoacán solo vive la paz de los sepulcros.

El videomensaje de Notimex del papa Francisco reveló el conocimiento del pontífice sobre nuestra situación. No viene a solapar la injusticia en Michoacán, "si voy ahí es para recibir lo mejor de ustedes para que los problemas de violencia, de corrupción y todo lo que ustedes saben que está sucediendo, se solucione... y, por supuesto, que yo no quiero tapar nada de eso."

Las hipótesis corrieron sobre el desencuentro aventurando conflictos que parecen más bien sacados de febriles alucinaciones por acaparar la atención con opiniones sensacionalistas. No es ningún conflicto en el paraíso ni el desfogue de frustraciones, el efecto del editorial fue la opinión con datos concretos para cumplir con un cometido profético y evangélico. El fuego amigo del cardenal Suárez Inda lo deja mal parado cuando afirmó que Desde la fe se mueve más por el morbo que por la razón. No fue así. Quizá el prelado no leyó puntualmente la publicación que vendría a respaldar el por qué fue elevado a la dignidad del capelo rojo; sin embargo, el arzobispo de Morelia ya había descalificado al semanario en 2009 por otro editorial, Políticos y el crimen organizado, del 31 de mayo, suscitando una primera desavenencia por la extorsión de obispos en Michoacán. Y don Alberto Suárez no parece sufrir de mala memoria.

Quizá esta tersa realidad que quiso aparentar obedeció a la protección de las inversiones e intereses económicos de los empresarios que se la jugaron con la visita papal a su Arquidiócesis o para llevar la fiesta en paz con el nuevo gobierno que se estrena con una visita sin precedentes. Parafraseando al informativo arquidiocesano de Morelia, lo interesante sería no disfrazar esta realidad para presentar lo bonito de Michoacán y sus purépechas. Y de ocultar al Papa los vicios de un estado pobre y miserable, cabe la pregunta sin tapujos al arzobispo que sorprendió a la Iglesia mexicana con su inédita designación: En serio, ¿qué le pasó, señor cardenal? 


*Colabora en medios católicos como 'ECO Semanal', 'SIAME', 'Desde la fe', 'Vida Nueva México' y 'Religión Digital'. También es asesor en la Cámara de Diputados.