Entre pares

No sólo un estadio… ¡barrios enteros!

Según información dada a este columnista por uno de los promotores visibles de un pretendido estadio tigre, a construirse sobre el río Santa Catarina (planeado desde hace más de 10 años pero recién revelado a la opinión pública por una indiscreción del gobernador Jaime Rodríguez), las imágenes que se divulgaron del proyecto (renders) están fuera de escala, por lo que, en efecto, dan la impresión de un ovni descomunal posado sobre el río insignia de Monterrey.

Pero eso sería lo de menos en una cuestión de perspectivas. El esbozo publicable (porque hay porciones off the record) del plan que promociona César Esparza, hace prever que el tamaño del estadio sería en sí mismo tan sólo un elemento más entre lo que se pretende edificar a su alrededor: cines, bares, parques, restaurantes, terrazas al aire libre, teatros, tiendas y, presumiblemente ciclopistas y senderos pedestres; y pudieran tener cabida hasta unidades habitacionales (quizá al pairo de los polémicos cambios recientes en las normativas para determinar usos del suelo que ahora permiten construir multifamiliares sin obligación de contar con espacios para estacionamiento). Un controvertido concepto en urbanismo de vanguardia que algunos llaman a walkeable city o ciudad peatonal.

Si anteriormente se antojaba que la huella del posible estadio sobre el Santa Catarina sería de un volumen colosal, con los nuevos detalles proporcionados por Esparza lo que se pretende en realidad bien podría transformar radicalmente la imagen urbana del centro de Monterrey a un costo e impacto ecológico aún indeterminado pero que se anticipa de grandes dimensiones.

Si el más reciente estadio BBVA Bancomer y sede del equipo de futbol de los Rayados ocupa una superficie superior a los cien mil metros cuadrados en un terreno de más de 245 mil, ya podrá imaginar el lector el tamaño de lo que se pretende construir con todos los accesorios y obras aledañas. ¿Cómo lo harán considerando desde el problema de la tenencia de la tierra, hasta la amenaza de sus corrientes broncas cuando lo desbordan huracanes?

Desde el punto de vista de la propiedad, implícito en el proyecto está el concebirlo como una humilde concesión que se solicita a las autoridades competentes a efecto de construir "un puente" entre las márgenes del Santa Catarina en un punto determinado. La diferencia y el garlito es que éste puente no llevará a ninguna parte propiamente dicho; será lo que sus promotores llaman un puente "vivo", no un puente vehicular. No es una vialidad con vías de ida y vuelta sino un inmenso terraplén que se alzará de extremo a extremo y con una longitud considerable sobre una zona del río Santa Catarina. Que en alguna parte de la vasta explanada se alce un estadio o dos ya sería irrelevante. El estadio, en la hipótesis, vendría siendo lo mismo que un ancla de apoyo para lo que posiblemente devendría en un enorme y jugoso desarrollo inmobiliario. Igual que las tiendas ancla en las plazas comerciales. Sólo que sin autos y con toda suerte de amenidades para peatones. Habría que ver cuáles parámetros usaría la autoridad para fijar la contra prestación por la concesión del puente y a qué plazo.

Justifica César Esparza, quien en sus orígenes atribuye la idea original del proyecto al ex banquero de oscura historia Jorge Lankenau, que el puente "vivo" puede ser igual de concesionable que una autopista de cuota. Visto así, por el momento les preocupa les aprueben la factibilidad técnica al proyecto que presentan. Desde la ingeniería hidráulica para homogenizar y disipar la energía de las corrientes broncas hasta los cálculos estructurales para cimentar la loza o explanada de cientos de miles de metros cuadrados, que puedan hacer el milagro de que mientras rugen por debajo de ella las aguas embravecidas de un ciclón, arriba se juegue lo mismo futbol que tenis, los paseantes regiomontanos hagan shopping de mall gringo al que son tan afectos, y en sí que se genere toda una nueva vida urbana sobre el río Santa Catarina que no tardaría ser sepultado en una multitud de puntos similares por docenas de desarrolladores como los que hoy ya están transformando con altas torres, el alguna vez tradicional horizonte urbano de Monterrey.


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