Entre pares

¿Más ruido que nueces?

Aplaudida con reservas la denuncia pública y judicial del medinismo-arellanismo (en conjunto para nutrir la piñata), y señalada por algunos jilgueros-veleta como una suerte de rápida metamorfosis de un pacto larvado de manera irreversible con Peña Nieto, a considerarla mariposa del sexenio (como “la noticia del año”), el reciente anuncio largamente postergado del gobierno de Jaime Rodríguez, respecto a cumplir por fin su oferta electoral de ir en contra de los peces grandes de la corrupción del sexenio pasado, fue ante todo una proclama mediática a medias tintas, indispensable para mantener a flote al régimen de El Bronco, adornada hasta con medidas accesorias como los embargos “precautorios”, más efectistas que efectivos (sólo una de 22 propiedades incautadas pertenece al ex gobernador).

Pero de ahí a considerar la medida voceada como un hecho contundente sobre el ex gobernador y otros imputados todavía hay un largo trecho en el que mediará la actuación de la justicia nuevoleonesa y otras instancias que no gozan de la mejor reputación. Es prematuro por ello saber si las indagaciones que integran los expedientes (117 de los cuales sólo 47 pueden ser penales) están hechas de manera concienzuda o son sólo expedientes para transitar cómodamente por el resto del periodo rodriguista, administrando el curso judicial, o activándolo cuando el independiente requiera hurras.

Resta saber si, como es tradicional en México, la prosecución judicial no estaría reservada solamente para los segundos de a bordo, quienes como clásicos chivos expiatorios pagarían los platos rotos. Por otra parte sería negligente no considerar que las partes acusadas durante el tiempo que estuvieron sobre aviso de lo que se les venía encima, no tuvieran ya previstas con anticipación suficiente las rutas defensivas de las cuales echar mano. A ello habrían respondido algunos conciliábulos que Rodrigo Medina pudo haber sostenido con integrantes de su ex Gabinete en días recientes.

Si como se dice El Bronco durante meses batalló desde el interior de su propio equipo para que las investigaciones previas se integraran en expedientes susceptibles de consignación judicial, cabe poner en duda el alcance de las mismas y el rumbo judicial que seguirá la Operación Tornado habida cuenta de la resistencia interna en su Gabinete.

El gobernador independiente ha ganado por lo pronto un round en la percepción pública, la que para efectos prácticos supone en gran mayoría que El Bronco ya cumplió, justo cuando su imagen estaba más que vapuleada y su descrédito en el cenit.

Pero en la especie es presumible que Rodrigo Medina difícilmente pise la cárcel y el pacto con Peña Nieto sobre la impunidad de Medina permanecerá incólume por parte de Jaime Rodríguez.

Así lo acreditan su aquiescencia complaciente a la iniciativa de EPN sobre el matrimonio gay (después de considerarlo una “perversión” cuando el Presidente aún no hablaba de ello) y la acérrima defensa que El Bronco ha hecho de la Reforma Educativa en NL, donde su autoritarismo podría meterlo en problemas no obstante que haya descontado la pobre y deplorable indolencia movilizadora que ha exhibido el grueso del manipulado gremio magisterial en NL. Por lo demás es temprano para saber si la Operación Tornado no truena en el corto y mediano plazo, y sólo se trata de una estrategia mediática con mucho ruido y pocas nueces.

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