Entre pares

La protesta en NL contra la reforma educativa

Los profesores para Guajardo Garza no son sino marionetas manipuladas por conspiradores.

Con la atención raquítica de algunos medios regiomontanos, a la hora que este artículo se envía a la redacción, miles de profesores nuevoleoneses se disponen a tomar una vez más las calles de Monterrey y marchar de forma multitudinaria en ellas por quinta ocasión (como está ocurriendo en varias otras capitales estatales), no para evitar ser evaluados –que de siempre lo han sido–, sino en demanda de información y correcciones precisas a los alcances que tendrá la reforma peñanietista.

Hasta la Suprema Corte de Justicia ha adelantado que los docentes en el supuesto de no pasar las evaluaciones correspondientes, sí pueden perder su plaza, y tirar por la borda su derecho a la estabilidad laboral y su jubilación en franca contradicción al estribillo mentiroso que con falsedad repite la autoridad educativa de la entidad, al unísono con los liderazgos locales del SNTE que así lo han querido hacer creer a sus agremiados, traicionando la defensa de sus intereses.

La misma SCJN ha ido hasta el extremo de sentar una jurisprudencia (“después de tres faltas los maestros también pueden ser despedidos”) que se antoja ridícula y baladí por ser más propia de un reglamento de tercer nivel que de los graves temas nacionales que debe dirimir tan alto tribunal, pero sí en consonancia con lo que parece una estrategia de acorralamiento de opciones para los docentes.

El secretario de Educación de Nuevo León, Edmundo Guajardo Garza (mal formado mentalmente en los viejos moldes del priismo corporativista donde a todo movimiento popular se le presume detrás de sí un liderazgo subversivo y oculto), en respuesta ante la problemática del magisterio estatal no concibe que los maestros nuevoleoneses puedan movilizarse mediante convicción propia.

Los profesores para Guajardo Garza no son sino marionetas manipuladas por conspiradores (“aún no identificamos quién trae este movimiento”, dice confeso de su ineptitud hasta para eso) y expone que no puede analizar las demandas de la protesta “hasta que no esté plenamente identificada la agrupación”. En cambio, los líderes magisteriales espurios de las secciones 21 y 50 son los que sí se han ocultado, pues ni José Nieves (Sección 21) ni Guadalupe Castillo (Sección 50) han dado la cara a los manifestantes para apoyarlos.

Ello no le impide a Guajardo Garza acusar de desinformados a los maestros nuevoleoneses. Sin embargo su dependencia, como eco repetidor de la consigna nacional, es la misma fuente que provoca tan grave desinformación. En el meollo del asunto está lo que los promotores de la reforma entienden por “calidad educativa” para así saber qué evaluación resulta pertinente para alcanzarla. Paradójicamente la desconocen en público los mismos que la elevaron a rango constitucional y ahora se la exigen a los docentes sin tener ni noción de qué se trata, asumiendo que es un concepto de comprensión universal, cuando de ningún modo es así.

Sylvia Schmelkes, presidenta del INEE, entidad encargada por ley de evaluar la “calidad educativa” elevada a rango constitucional, dice ante los senadores que “es sumamente difícil definirla, es un concepto que no se deja definir porque es un concepto relativo (…) y también porque es un concepto dinámico…”. Y mejor se va por la tangente: “Lo que hemos asumido como definición de la calidad de la educación es el derecho a una educación”. Otra consejera del INEE, Margarita Zorrila, ya con las evaluaciones en puerta, con desparpajo acepta: “No hay consenso en lo que la calidad de educación es…”.

Entonces se preguntan los docentes nuevoleoneses si ni la misma autoridad evaluativa sabe qué evaluar para saber si se imparte “calidad educativa” como lo establece la Constitución, ¡¿cómo entonces nos van a examinar sobre un concepto que ellos mismos desconocen!?

La tragedia es que los que debieran saber en qué consiste la “calidad educativa” para evaluar si se imparte o no, seguirán como burócratas dorados en sus multimillonarios puestos. Y en cambio, los maestros responsables de materializarla en los alumnos, a las tres intentonas de descifrar la desconocida “calidad educativa” saldrán despedidos.

gcolin@mail.com