Entre pares

¿‘Policía Secreta’?

Es un mero derrape mental del Ejecutivo nuevoleonés para supuestamente fomentar que los jóvenes denuncien el 'narcomenudeo'.

Al tiempo que en NL las estadísticas de inseguridad se disparan y cae acribillado con otros dos, el contador del Cártel de Sinaloa en pleno Centrito del emblemático municipio de San Pedro Garza García –por si indicios faltaran de dónde se ubica el núcleo financiero del crimen organizado a despecho de su alcalde Mauricio Fernández que lo niega–, la presunta reconfiguración del esquema de seguridad pública de NL promete ser un Frankenstein. Por lo poco sabido ahí caben ocurrencias de todo tipo hasta entes que serán: “mitad ciudadanos, mitad policías” (sic), o también una informal unidad cibernética o Policía Secreta dirigida por el gobernador de modo “personal”, compuesta en forma temeraria por una suerte de halcones, que serán jóvenes soplones en WhatsApp contra el crimen organizado.

Iniciativa pueril y peligrosa si la hay, para jóvenes que deseen formar parte de una policía secreta que se antoja ideada por un adolescente que juega en la red a policías y ladrones. Un adefesio virtual denominado en spanglish: “Facebook Bronco Investigation” para mal parodiar las siglas (FBI) del buró gringo de investigación que, en todo caso, en buen inglés sería: “Facebook Bronco Investigation Unit”, pero a años luz de la importancia de éste ya que ni siquiera tendrá institucionalidad alguna.

Es un mero derrape mental del Ejecutivo nuevoleonés para supuestamente fomentar que los jóvenes denuncien el narcomenudeo y otros delitos. Así lo promueve ante estudiantes: “¿Cuántos de ustedes se atreverían a decir: ¡el señor vende droga!? Tenemos que vencer el miedo… ¿ustedes quieren ser esos pocos que vencen al miedo? Bien, ando convocando porque ayer hice mi nuevo proyecto (…) que lo tengo de manera personal”. Perder el miedo es una cosa pero ¿y la vida de estos jóvenes que por su edad no miden riesgos?

Así como chisguete instantáneo dizque de genialidad al vapor en un día, el hacer cundir entre jóvenes nuevoleoneses la delación internética de cárteles de la droga o presuntos narcomenudistas u otros delincuentes en su entorno, es arriesgarlos a potencialmente perder la vida por hacer a un lado los canales ya instituidos de las fuerzas de seguridad pública para realizar denuncias anónimas pero sin las salvaguardas que éstas proveen, y a veces incluso ellas lo hacen con mucha precariedad.

Razón de más para preguntarse cuáles serán las garantías a sus vidas que les ofrecerá El Bronco (por su cuenta como él mismo dice), y ¿qué los motivaría a pertenecer al FBI bronquista más allá del falso envalentonamiento?

El Bronco se retrata en un sistema de delación pública como el ideado por él mismo. Carente de toda institucionalidad pero pretendiéndose eficaz remedio contra la delincuencia común y el crimen organizado, no toma en cuenta los más elementales protocolos legales: ¿cómo harán llegar a la autoridad las supuestas denuncias del FBI bronquista? ¿Qué representatividad se abrogará El Bronco para entregarles a las instancias respectivas, en calidad de denuncias fundadas, los montones de papelitos en WhatsApp provenientes de su FBI personal? Y lo más importante: ¿qué garantías de no arriesgar su vida tendrán los jóvenes denunciantes? (Y quién o cómo verificará que no se trate de bromas, chismes o venganzas entre vecinos).

Sin un ápice de diferencia entre lo que ya existe, salvo por el ridículo nombre (“Facebook Bronco Investigation”) la propuesta personal del gobernador no pasa de ser otra puntada suya provocada quizá por alguna mala digestión. Ella recuerda a la semejante del actual munícipe nicolaíta, que en algún momento prometió (sin nunca llevarlo a cabo) implantar una fuerza especial de francotiradores para evitar los asaltos a las tiendas de conveniencia. Ignorante de la especificidad del argot militar por el que se conoce a este tipo de tirador encubierto que asesina a sus blancos enemigos a larga distancia, su disparatada propuesta fue criticada entre otros por este columnista. Sin embargo entre los más imposibles de coincidir con el munícipe (por supuestamente conocer lo que hace un francotirador), un matutino regiomontano de rancio conservadurismo (“El Horizonte”) no dudó en salir en su defensa con el más zafio de los argumentos: que la propuesta no era para tomarse al pie de la letra y por el contrario debía ser bienvenida como un esfuerzo de encontrar solución a los problemas de seguridad.

Así ahora no sorprendería que hubiera quienes apoyaran a El Bronco en su más nuevo y risible proyecto personal. Al cabo los problemas resueltos del estado ya permiten divagar con estas y otras estrafalarias ocurrencias.

gcolin@mail.com