Entre pares

La hora cero para los docentes de NL

En estos días, maestros de escuelas públicas de NL presentarán la pretendida evaluación sobre la que tanto se ha dicho que descansa la reforma educativa, aunque en realidad será una inmensa poda de antigüedades y derechos adquiridos sin resiembra de maestros con la que el Gobierno Federal habrá de desmantelar la planta magisterial del país, por más que la propaganda quiera hacer pensar lo contrario.

Ahora mismo el aliciente de cursar una educación normalista ya es mínimo cuando ni plaza habrá para los egresados. Los pocos normalistas que en el futuro se arriesguen, trabajarán por precario contrato temporal y compitiendo con particulares sin nociones de pedagogía alguna, dedicados a generar algún ingreso extra con algunas horas frente a grupo como ingenieros, doctores, contadores o abogados sin mística del apostolado educativo, y sin la reciedumbre de las convicciones cívicas y nacionalistas de los maestros de antaño.

Los profesores del mañana estarán sometidos sin prestaciones de ninguna especie (ya no hay Fovissste para empezar), a todo tipo de presiones administrativas para no crear pasivos laborales al erario, de manera que la educación en el país, en adelante sea el negocio de instituciones particulares y quienes las puedan pagar. Hasta que por inanición acaben con la educación pública, laica y gratuita que por décadas ha sido, mal que bien, el alma constitucional del espíritu forjador de millones de mexicanos a lo largo de innumerables generaciones.

Los actuales docentes llegan hoy a la cita con su destino neoliberal en medio de confusiones, pitazos, y todo tipo de recomendaciones vía Facebook, que se ha convertido en el lugar de encuentro de los angustiados maestros que no aciertan a diferenciar cuál es información verídica y cuál apócrifa.

Se supone que a estas alturas innumerables asesores (ATP en la nueva jerga tecnocrática de la SEP) auxiliarían a los profesores con sus guías de estudio en círculos ex profeso organizados por el propio Gobierno Estatal. Entre líderes sindicales vendidos y el Gobierno del Estado ausente, los docentes no tienen a quién acudir.

La verdad es que El Bronco (y ahora su secretaria de Educación, Esthela Gutiérrez), como aquí se anticipó, ha dejado al garete al magisterio nuevoleonés y sólo algunos profesores se han convocado a sí mismos a preparar una evaluación incógnita que contiene trampas académicas y otras ociosas como preguntar: ¿qué hacer si en la escuela se encuentra un animal ponzoñoso?

Lo capcioso es que por increíble que parezca hay un protocolo oficial a seguir, por lo que sería erróneo usar el criterio personal por más que algunas preguntas expresas lo pidan: "¿qué haría usted?". Cuidado, es retórica mañosa que se pide para hacer fracasar al sustentante. Y como no hay derecho a revisión es una evaluación unilateral a ciegas de lo que sí vale y lo que no.

De entre 100 a 120 reactivos los maestros deberán acertar unos 100 para considerarse "idóneos frente a grupo" sólo por los próximos cuatro años; el examen dura de 8 a 10 antipedagógicas horas, sin suministro de alimentos, ni permiso para introducirlos o para obtenerlos en sedes improvisadas tan inapropiadas como las instalaciones del Centro Palestino Libanés, entre otras.

Del examen una tercera parte la calificarán computadoras pero otra la evaluarán revisores desconocidos. Siendo reactivos argumentativos a leer y valorar, y habida cuenta que por cada revisor improvisado habrá miles de cuestionarios de 40 a 60 páginas, resulta una carga imposible de digerir en tres días, salvo soluciones viciadas ("el examen que caiga arriba de la mesa aprueba, los del suelo no"). Y aún es un misterio de dónde inventarán en tan brevísimo plazo los miles de expertos calificadores de maestros que se requieren.

Mientras tanto El Bronco se entretiene acuñando monedas autoconmemorativas y acude a la SEP a que le jueguen el dedo en la boca. La limosna solicitada por el ingenuo mandatario nuevoleonés: "Dar prestaciones de servicio médico y financiamiento de vivienda a los 14 mil maestros con contrato en NL", es todo lo contrario a lo que impulsa el secretario de Educación, Aurelio Nuño. Y todavía al salir el gobernador Rodríguez le promete como si fuera su jefe: "No lo defraudaré" (¿?). Quizá por eso a maestros de las secciones 21 y 50 les miente descaradamente con el estribillo oficial: "El que esté pensando que le van a quitar su plaza, que le van a quitar sus prestaciones, no está bien informado". 


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