Entre pares

¿Cómo hacerse escuchar por la SCJN?

Los dilemas son infinitos. Y las formas de rehusar la acción directa al ciudadano que la solicita también.

En teoría la Constitución mexicana otorga al pueblo en todo momento el poder de autodefinirse políticamente. En la práctica ese derecho es conculcado. Hay numerosos momentos en la cadena de representatividades donde el mandato popular (de por sí mostrenco) se diluye, y el mandatario se erige en soberano por sí y ante sí. Lo demás es propaganda y demagogia que sostienen la ilusión de un régimen democrático erigido en elecciones libres. Teóricos en ciencias políticas se han referido al problema a menudo desde aristas insolubles pero también han formulado alternativas que con viabilidades condicionadas ubican en la sociedad civil.

Ésta sin embargo también muestra sus límites y a fin de cuentas su actuar autogestivo remite a los problemas torales de la representatividad en una democracia formal: ¿quién representa a quién y cómo se verifica su mandato? ¿Cuál es el margen de acción autónoma (si la hay) que tiene el mandatario en la ejecución del mandato? ¿Existe la vida política ciudadana fuera de los partidos políticos y cómo se puede manifestar de manera formal en modo que el sistema y los poderes constituidos se obliguen a considerarla?

Y ¿cómo puede el mandante corregir, sancionar o revertir lo que el mandatario llegue a realizar sin que le haya sido mandatado y sea pernicioso para una mayoría? (Verbigracia una reforma constitucional que socave los fundamentos históricos de la nación). Más aún, en la hipótesis ¿una consulta popular resuelve el conflicto y en qué términos debe plantearse?

Los dilemas son infinitos. Y las formas de rehusar la acción directa al ciudadano que la solicita también. Tómese el caso de un ciudadano pacífico, políticamente organizado conforme a la ley, representante de un buen porcentaje de conciudadanos que en pleno uso de sus derechos se dirige respetuosamente al más alto tribunal de justicia en el país. Sin ser requisito para formular a la autoridad alguna petición, ostenta una representación acreditada ante autoridades electorales de miles adheridos a su movimiento. Pregunta ese ciudadano mediante escrito dirigido a los magistrados supremos si en su opinión jurídica procede una consulta popular en materia de la reforma energética, conforme a la ley respectiva recién aprobada en marzo pasado.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación en un fallo de escándalo, impropio de tan augusto tribunal, responde desentendida que no le compete pronunciarse ni a favor ni en contra, debido a que ¡no le fue formulada la petición de manera formal de acuerdo a la normatividad interna!

¿A quién va a recurrir en adelante ese ciudadano llamado Andrés Manuel López Obrador para proteger su derecho constitucional de audiencia si la propia salvaguardadora máxima se lo niega bajo el pretexto que su consulta no fue formal? ¿Exactamente cómo define una petición formal la SCJN si la Carta Magna sólo estipula que sea elevada por escrito, de manera pacífica y respetuosa?

En virtud del alto grado de despolitización y déficit en educación cívica que exhibe el grueso de la población mexicana, para una mayoría muchas de estas cuestiones podrán parecer ociosas pero están presentes en el corazón de los problemas cotidianos que experimenta la sociedad mexicana y su creciente divorcio con la clase política y sus instituciones que en apariencia la representan.

El triste caso referido de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por desgracia se sabe que no es ninguna excepción, sino el pináculo de numerosas instancias en donde a diario los derechos ciudadanos se ven conculcados por burócratas, funcionarios o autoridades de cualquier nivel, quienes para justificar sus arbitrarios procederes o peor aún, para disimular los intereses espurios a los que sirven, invocan cualquier tipo y número de obstáculos, muchas veces sólo por pasatiempo, para negar al ciudadano atención expedita y resolución a sus problemas sociales.

Todo el sistema parece de pronto desquiciado, si no es que esquizofrénico y exhibe los límites a los que ha llegado. En la misma fecha que la SCJN da a conocer que a ella ni le va ni le viene el tema porque no se sometió a su consideración de acuerdo a sus reglas formales internas, el IFE reformulado en INE da a conocer el bonito formato diseñado al efecto de una… una consulta popular (¡!).

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