Entre pares

¿PAN y Caintra favorecen la evasión fiscal?

Por el caso Canales y otros más manejados con pésimo tino, a Jaime Rodríguez se le enrarece el clima político (el financiero ya lo tiene más que nublado desde que inició su régimen), en momentos en que su disputa con la armadora coreana Kia harían más que necesario contar con respaldo unificado en torno suyo. La crispación y la polarización de posturas políticas en la entidad son evidentes, y tambalean el respaldo a su gobierno de fuerzas políticas y sociales afectadas por el sinnúmero de contradicciones acumuladas en el Gobierno de NL a escasos meses de haber empezado El Bronco a ejercer el poder de manera independiente.

La falta de legitimidad recién observada, que los casos Flores y Canales han traído a su gestión, hace mella en su prometida cruzada contra la corrupción medinista. Son, para muchos, la punta del iceberg de otros similares que pudieran venir en un futuro próximo cuando ya no hay más margen para la acumulación de yerros o gazapos. Como búmeran se le revierten los ofrecimientos electorales hechos durante su campaña, a los que no se ve para cuándo puedan rendir frutos, mientras se dan paradojas tales como contar con un procurador de Justicia y uno Anticorrupción quienes por lo menos desde la ética política, recientes revelaciones los harían insostenibles en sus puestos.

El divisionismo en torno a su gestión se hace evidente en el caso Kia, donde tanto la Caintra de Nuevo León a través de su presidente, Eduardo Garza, como el PAN a través del senador Héctor Larios Córdoba, han externado su apoyo... pero a favor de Kia (junto con el secretario de Economía Ildefonso Guajardo), presionando a El Bronco a que sin más dilación acepte y firme en su totalidad el convenio leonino suscrito por Rodrigo Medina en el sexenio pasado, con el pretexto que de no hacerlo se ahuyentarían las inversiones extranjeras en la entidad. "Que empresarios vengan o dejen de venir... ese es el riesgo, está claro". En el mismo sentido se pronunció el senador panista al advertir sin salvedades que el incumplimiento del acuerdo afectaría la imagen del país ante empresas extranjeras y exhortó al Gobierno de NL a respetar los convenios con la armadora coreana Kia.

Pero el problema es que no se puede respetar un acuerdo fincado desde la ilegalidad y el abuso. Es entendible a duras penas que Caintra lo favorezca a pesar de que en el acuerdo subsistan cláusulas presumiblemente ilegales que en sus últimas consecuencias harían a las finanzas de NL rehén de empresas privadas (Kia y sus proveedores) las cuales en el colmo del abuso permitirían evadir o posponer impuestos (IVA, ISR y demás) con multas a cargo del erario estatal. La Caintra adujo como escudo que su función es estar detrás de sus agremiados. Kia es uno de ellos, por lo tanto, dicen, su deber es apoyarla, aunque se lleve de encuentro a las finanzas estatales.

Lo peor es que en el catálogo de cláusulas impugnadas, el Gobierno de NL hasta ahora y que se sepa (según la última enumeración del gobernador Rodríguez), no ha reparado en la más leonina de todas. ¿En qué parte del mundo un gobierno accede a pagar al contribuyente, moroso o evasor, el importe de las multas fiscales a que se haga acreedor por todo el tiempo que el crédito fiscal permanezca insoluto? Por definición una multa fiscal recae a un contribuyente por quebrantar la ley. Se trata en rigor de una persona física o moral que omitió, mal calculó o no enteró en tiempo y forma obligaciones impositivas. Pues a eso, que además crearía de facto una exención fiscal temporal al cien por ciento para Kia (y en el colmo hasta para sus proveedores), es a lo que exigen Caintra y el senador Larios (PAN) a que se obligue el gobierno de Jaime Rodríguez, tal como fue pactado por Rodrigo Medina entre muchas otras estipulaciones de escándalo.

Con su exigencia sin matices de dar por bueno el leonino convenio medinista con Kia, la Caintra de Nuevo León y el senador Larios (PAN) refrendan su aceptación a que semejante desmesura e ilegalidad ocurra y virtualmente se hacen cómplices de la misma, ya que por lo menos en el caso de la Caintra un número de afiliados suyos, en tanto proveedores de Kia, recibirían los estímulos referidos contra toda lógica y derecho, acabando de desfondar las de por sí maltrechas finanzas de NL.


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