Entre pares

Los desaparecidos de Medina

El Procurador  estableció una identidad mediática de abusos y violaciones.

Como si el horno estuviera para bollos y el caso tristemente ejemplar de los normalistas de Iguala no fuera suficiente para inhibir la exacerbación autoritaria que se observa en autoridades de todo nivel, la Procuraduría de Nuevo León, en un exceso de celo por arropar a su jefe de merecidas protestas sociales en ocasión del Quinto Informe de su gobierno, detuvo ilegalmente y mantuvo cautivas a 24 personas durante por lo menos seis horas sin presentarlas ante ninguna autoridad. Ocurrió cuando la víspera del acto gubernamental, colocaban mensajes críticos en puentes peatonales.

La PGJE que dirige el procurador Adrián de la Garza —quien ya ha mostrado su talante autoritario y proclive a la represión social— argumentó que sólo aplicó un “protocolo” que se usa cuando ocurren eventos similares del narcocrimen (pero con mantas claramente provenientes de la delincuencia organizada, lo cual no era este caso).

Cuando la exigencia para presentar a los desaparecidos provino hasta del Congreso, la Procuraduría en el exceso atrabiliario, esgrimió la pueril excusa que eran personas que habían incurrido en el delito de “desorden público” previsto por el artículo 161 bis del Código Penal, el cual, sin embargo, establece que aplica sólo a quienes ejerzan violencia para reclamar su derecho, lo que no ocurrió, o traten de evitar el cumplimiento de una ley, lo que tampoco sucedió.

El procurador —que al parecer desconoce cómo se tipifican los delitos— exhibió su ignorancia. Y el fiasco de la PGJE en su excesiva intentona por proteger al gobernador ha sido palmario, llevándose de encuentro toda la estrategia de comunicación social del gobernador. Resulta evidente que se han teñido las notas periodísticas del informe de su jefe como las de un gobernador que inhibe la protesta social, censura la libertad de expresión y —así sea por unas horas— desaparece a jóvenes que la invocan.

Así, de la Garza estableció una identidad mediática de abusos y violaciones a los Derechos Humanos en Nuevo León como en Guerrero, en tiempos que el medinismo hace todo lo posible por lavar su imagen para atraer inversión extranjera. Ahora tiene encima los reflectores de la CEDH. Un flaco servicio al régimen a cargo del servicial pero inepto procurador.

Hace apenas un par de semanas su corporación detuvo a un reportero que documentaba el desorden de patrullas estacionadas de cualquier modo en la vía pública en zonas aledañas a sus cuarteles. Eso fue suficiente para detenerlo acusado de halconeo con una acusación por demás subjetiva: “No tomaba fotos con sentido periodístico, por eso sospechamos de él”. Así, de la Garza se erigió en juzgador arbitrario del trabajo de los informadores, imponiendo su zafio criterio.

En consecuencia, la cobertura de prensa del Quinto Informe se tiñó de notas locales y nacionales negativas, así como de redes sociales virales, que de otro modo quizá hubieran dado paso a matices laudatorios habida cuenta de que el problema más acuciante de la opinión pública regiomontana, la inseguridad, si bien está latente y sería ingenuo pensar que ha terminado, sí en cambio se ha instalado la percepción en la sociedad de que en cierto modo la narcoviolencia ha disminuido.

Pero corroborando que la inteligencia política es la que menos posee el actual régimen medinista, salió a la palestra un diputado local a empeorar las cosas. Juan Manuel Cavazos durante su intervención en el Quinto Informe dijo que el gobierno medinista respeta las expresiones de las diferentes ideologías “siempre y cuando se trate de críticas inteligentes”.

Cabe suponer que lo anterior sería determinado por cancerberos priistas del tipo de Juan Manuel Cavazos como en las peores dictaduras: ¿digan dictadorzuelos, mi crítica es inteligente? Aunque aún es vigorosa la protesta ciudadana, son muchos los indicios que hacia allá encaminan a la sociedad mexicana, hacia una derogación de la libertad de expresión (ver tan sólo la ley a debate sobre la niñez), por parte de aquellos que quieren imponer la mordaza a continuación de sus contrarreformas. Al tiempo.

gcolin@mail.com