Entre pares

Tomadura de pelo magisterial

En la pésima Reforma Educativa impuesta sin consulta docente, el SNTE en NL (como en todo el país) permanece silente ante las campañas negras de “Primero México” y pasivo ante las de los medios dominantes en contra de los profesores de las escuelas públicas. El sindicato charro juega un papel de esquirol contra sus agremiados, burlando la fe inercial de los maestros que aún siguen al sindicalismo oficialista; y otro rol mustio, como comparsa del Gobierno que perpetra engaños para “los profes” (Gobierno de NL dixit). Enmudece en cambio ante las nuevas nóminas rasuradas de “carrera magisterial” a simples “estímulos” con lo que los maestros pierden la mitad de sus derechos laborales adquiridos.

La inédita marcha multitudinaria del magisterio en Monterrey la semana pasada, y que ayer al escribir estas líneas estaba programada a replicarse, asustó al gobierno y al establishment regiomontano. Medios como El Norte y El Horizonte exhibieron supuestas filiaciones partidistas de algunos líderes (¿desde cuándo es crimen pertenecer a un partido y ser a la vez maestro?), y amarraron navajas entre los manifestantes, la opinión pública y el Gobierno de Jaime Rodríguez: “Retan al Bronco”, “Pierden control”. En realidad a nadie se retó (pues no puede haber reto alguno en uso de los derechos constitucionales). 

Sin embargo y pese al enorme mérito de la movilización pacífica y ordenada, los manifestantes (a quienes la insidia oficial de los secretarios Manuel González y Esthela Gutiérrez tildan de ser maestros manipulados por intereses espurios), apenas obtuvieron un clásico atole con el dedo  anunciado al gremio como conquista: “Conseguimos una prórroga al proceso de cambio de adscripción”. Pero el asunto no es de plazos, sino los maestros sin evaluación a los que la Secretaría de Educación del Bronco no deja inscribirse por no haberla presentado.

El resto de las “concesiones” difundidas y que falta ver cumplidas, eran los salarios retenidos (hasta por vergonzosos seis u ocho meses) y que tarde o temprano debían pagarse. No hay mérito en ello. En cambio no se tocó el rechazo frontal a la Reforma Educativa ni asuntos como el reintegro del aguinaldo a los jubilados; una prestación que El Bronco se ha negado a restituirles luego que se las arrebataron. ¿Cuáles derechos tutela El Bronco? ¿Los de 14,000 maestros por contrato a los que prometió regularizar y que aún siguen esperándolo?

Por eso el SNTE en NL, en un doble juego para congraciarse con el gobernador y sus agremiados, aceptó medidas simuladas para intentar desactivar la protesta y a la vez fue uno de los convocantes a la marcha del pasado miércoles. A este grotesco engaño se unen otros en los que se han visto como solícitos participantes tanto el gobernador de NL como sus secretarios de Gobierno y de Educación. El Bronco se quiso lucir aduciendo que en una “negociación” (que finalmente no fue tal) “se logró por un lado continuar con la reforma y por otro lado cuidar los derechos de los maestros”. Frase que no oculta su hipocresía factual: si de respetar derechos se trata: ¿por qué la secretaria de Educación de NL, Esthela Gutiérrez, excluyó en los cambios de adscripción a los maestros aún no evaluados? Y ¿por qué permite cercenar la carrera magisterial del salario base?

No es casual que en los momentos actuales, las fuerzas privatizadoras detrás de la reforma saquen de la chistera a toda plana en color (a un costo exorbitante y sin fuente de financiamiento visible) un fantasmal “Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa” del que nadie sabe cómo se elabora para vociferar que NL “incumple con su responsabilidad de garantizar plenamente el derecho de aprender”.

El desplegado es firmado por el membrete “Mexicanos Primero” de la IP más conservadora que impulsa la privatización de la educación en el país y el licenciamiento de todos los profesores normalistas. En esa dirección ya apuntan las políticas oficiales en voz del secretario de Educación, Aurelio Nuño: “La Reforma Educativa acabará con el monopolio de las normales (…) en adelante cualquiera que tenga un título de licenciatura podrá ser maestro”. ¿Y la pedagogía y la base científica para poder enseñar los conocimientos? ¿Al diablo con ella? ¿Esa es la educación que, según ellos, requiere el México del siglo XXI y que ya amenaza a uno de los pilares institucionales del país, como es la rica tradición normalista mexicana, fuente de identidades y transmisora de herencias culturales?

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