Entre pares

“¡Quítense a la chingada!”

Una conducta quizá hasta constitutiva de probable delito (injurias), se transforma en una metáfora política.

Enrarecida la atmósfera electoral de Nuevo León con un PRI que contra muchas previsiones complacientes a duras penas con el voto duro intenta impedir ser desplazado por un PAN que para su dirigencia nacional ya empata estadísticamente a la candidata priista en el primer lugar; y con un independiente convertido en torbellino errático que les pisa los talones y hasta en cualquier momento puede convertirse en huracán.

Momento además, reminiscente de aquel episodio político decisivo del año 2000 en el país, donde contra todos los pronósticos, la tozudez en apariencia suicida de Vicente Fox (con su necia frase: “Hoy, hoy, hoy”, impropia para una imagen de candidato presidencial razonable como la ortodoxia recomendaría), fue transformada por sus publicistas en un lema para lograr el triunfo.

En los días subsecuentes la frase machacona de Fox para no postergar un debate, pronto fue más que eso. Un grueso de la población mexicana se apropió del estribillo y lo hizo por extensión aplicable al cambio de partido en el poder. Ni un día más, “hoy, hoy, hoy”, fue el corte a la paciencia pública ante 70 años de gobiernos priistas.

En circunstancias acaso muy diferentes pero con trazas de personalidad comunes quizá algo parecido acaba de intentar Jaime Rodríguez El Bronco, el candidato independiente a gobernar Nuevo León que quiere quebrar el bipartidismo tradicional PRI-PAN) de la entidad, imperante por décadas.

Videograbado en un mercado del municipio de Escobedo, El Bronco pierde los estribos (él que tanto presume de cabalgar) e increpa a unas mujeres que le salen al paso.

Una de ellas le inquiere si habrá de quitar los mercados ambulantes. La respuesta es insultante: “Quítate a la chingada, pues”. Otra mujer le reclama su modo de dirigirse a ellas y recibe otra insolencia: “Amiga, no vuelvas a meterte en esos pedos”.

Cuando el video se vuelve viral, él mismo aparte de vacunarse diciendo que está editado, explica el trasfondo: “Raza, esa señora es una líder de la CTM, y no quería que yo estuviera en el mercado porque la gente se quejaba que no los dejan trabajar, les cobran cuotas como los delincuentes, y eso a mí me da mucho coraje; las personas trabajan para vivir, no para mantener a quienes están abusando de ellos. Los tienen amenazados, y esta señora evidentemente se molesta porque quieren seguir teniendo a la gente a su disposición”.

La sorpresa, a juzgar por los comentarios en redes sociales, es que lejos de registrar una conducta majadera, peligrosamente intolerante, y de provocar un descalabro político monumental a su candidatura, sus auditorios le compran complacidos su explicación y hasta la secundan ampliándola al verdadero significado que interpretan a su modo: “¡¡sí, sí, que se vayan a la chingada todos y todas las ratas del PRI y del PAN!!”.

Así de improviso, una conducta quizá hasta constitutiva de probable delito (injurias), se transforma en una metáfora política que habla de manera elocuente sobre el momento de hartazgo político que vive Nuevo León.

Al equiparar sus adeptos, a las perniciosas lideresas cetemistas a las que mandaron a la chingada junto con panistas y priistas por igual, los seguidores de Jaime Rodríguez El Bronco habrían encontrado la extrapolación política para hacer del desencanto y repudio al bipartidismo, una expresión de coraje electoral sin límite que podría barrer del mapa todas las expectativas políticas de la tercera entidad más importante del país; y a nivel nacional podría marcar, en el momento de desinformación y hartazgo que viven las masas, una algarada verbal (“¡que se quiten a la chingada!”) para tomar el poder cuya podredumbre y corrupción ya no soportan. Habría que ver si eso es suficiente para transformarlo.

gcolin@mail.com