Entre pares

Pureza racial

El fascismo va al alza en Nuevo León. Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro, en lastimosa hermandad ideológica con Donald Trump, desde un dudoso disfraz de promotor de justicia social para las y los servidores domésticos, revive su demagógica acechanza -imposible de prosperar-, de inventariar (¿con números indelebles como en Auschwitz?) a empleados domésticos y vendedores ambulantes como seres para estabular, de ínfima dignidad y potencial peligrosidad.

Y al alimón, en el contexto de un conflicto magisterial, latente por periodo vacacional, el gobierno de NL exige una suerte de pureza racial que contraviene lo que establece la Carta Magna para protestar. Sus personeros denuncian como si fuera delito que “detectaron” a hombres y mujeres de la CNTE provenientes de otros Estados de la República. Les llaman “los infiltrados” y con alarma y escándalo sobrados hacen que Monterrey, tan dado a estigmatizar foráneos, dé fe de una amenaza supuestamente subversiva. Sin saber bien a bien qué hacer con los derechos constitucionales de afiliación, libertad de tránsito y de expresión, el propio Gobierno de NL agrava la circulación en calles por donde ni siquiera marchan maestros. Agiganta en consecuencia el caos y el subsecuente encono ciudadano. En esta coyuntura es que trata de criminalizar a “los infiltrados”, “gente de otros estados que pide reivindicaciones de Oaxaca, Chiapas y Guerrero”. El solipsismo regional hace ignorar a la gente de El Bronco que ninguna ley prohíbe o hace constitutivo de delito ocuparse en Monterrey de conflictos sociales de otras entidades. Y menos que de otros estados vengan a solidarizarse con movimientos sociales de NL.

De inmediato le hacen el juego un matutino y el líder perredista en la entidad, Aníbal Garza, en una de sus raras apariciones públicas bianuales. Éste, en tono de prever una amenaza apocalíptica inminente, desinformador advierte: “El Oaxacazo en Monterrey se debe evitar (…)”, y luego vuelve a desaparecer.

El mismo gobernador Jaime Rodríguez, ayuno de prudencia política, atiza la volatilidad social y contrapone sectores entre sí: “Se van a enojar [los afiliados a la Cámara de Comercio], se van a organizar para protestar contra los maestros”. (Ello pese a la ejemplaridad pacífica del movimiento docente donde pese a “los infiltrados” éstos resultan tan pacíficos que hasta puede presumir de patear un balón con ellos a las puertas del Palacio de Cantera).

Más aún, su Gobierno hace presunción del trabajo de inteligencia de Fuerza Civil, de la Secretaría General de Gobierno y de la Agencia Estatal de Investigaciones que se “cruza” con bancos de datos de autoridades federales para confirmar las identidades de “los infiltrados”. Toda una unidad norteña de espionaje ciudadano, explícitamente reconocida: “Desde las protestas del 17 de junio el Estado inició la recolección de datos que incluye nombres y fotografías de personas que buscaban fines distintos a los del magisterio local”.

Hace surgir interrogantes entre la opinión púbica: ¿Cómo reconocen a quiénes buscan “fines distintos” a los del magisterio local?, y ¿desde cuándo es delito? ¿O ¿desde cuándo detectarlo es una atribución del Gobierno del Estado para desviar recursos del erario a ese fin?

En la paradoja, el Gobierno de NL tan oscilante frente a los docentes, sorpresivamente cede por su voz más intransigente: “Si los maestros desean ser evaluados bajo el modelo que plantea la reforma educativa y salen destacados podrán tener los incentivos económicos que marca la legislación, pero si deciden no participar (¿o sea que en NL ya es optativo evaluarse?), no perderán el beneficio económico de la carrera magisterial”, (Esthela Gutierrez dixit, secretaria de Educación Estatal).

Habrá que ver en efecto que la carrera magisterial se reintegre a la nómina y las demás promesas se cumplan. Urgiría entonces deslindar: Si lo que hoy ofrece la secretaria de Educación de NL a los maestros como parte de la solución a su protesta es volver a como estaban las cosas antes del movimiento y no viola la ley, ¿entonces quién tuvo en el Gobierno de NL la maldita ocurrencia de hacer lo contrario para provocar multitudinarias manifestaciones de protesta y cuál será su sanción?

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