Entre pares

Primer maestro 'corrido' en NL

Por los efectos perniciosos de la supuesta reforma educativa, un maestro de educación física fue despedido en una secundaria al oriente de Monterrey como docente por contrato (una práctica oficial en complicidad sindical para no otorgar plaza, antigüedad, ni prestaciones, que tiene en NL a 14 mil maestros en el aire y en toda la República a innumerables educadores bajo este régimen sin garantía laboral).

Desmintiendo a un mal informado gobernador Rodríguez, que asegura nadie perderá antigüedad por la reforma educativa, el profesor reprobó la antipedagógica evaluación punitiva, y como estaba bajo contrato, lo corrieron. Ha perdido el sustento de su familia y sin saber por qué reprobó, fue cesado sin indemnización alguna.

Por eso el gobernador que se hace llamar Bronco amenazó a quienes piensen ejercer el derecho constitucional de manifestarse para protestar. El discípulo de Halconso Martínez Domínguez los reprimirá según amenaza difundida en video de Facebook, meritorio de una primera plana, pero que ninguno de sus supuestos diaristas antagónicos retomó ni como nota (http://hugosadh.com/2015/11/22/el-bronco-amenaza-a-maestros-una-calle-cerrada-y-actuare-con-autoridad-y-no-juego/).

Muestra de lo que vendrá, el neoliberalismo gobernante y la derecha recalcitrante (Vamos México) asestan ya un golpe demoledor a la educación pública, laica y gratuita. Sus ejes: a) apartar maestros "buenos" de "malos" y el déficit lo pone la sociedad que hay mucho profesionista desempleado para dar clases; b) el criterio de aptitud es desconocido, inapelable y reservado; c) promueve la demonización del magisterio nacional por la corrupción sindical endémica, pero mantiene al SNTE como puntal del corporativismo priista; y d) responsabiliza a los docentes de los bajos niveles de aprendizaje, ocultando que en la OCDE, México es el país que menos invierte en educación. Hace décadas que no se abren normales o universidades (pedagógicas o no), ni se amplía la cobertura de las existentes.

La retórica antimagisterial apuntala el linchamiento moral del gremio ("los maestros pinches huevones sólo cobran, vacacionan de más y no enseñan"). La exacerbación del cliché los hace villanos y vulnerables. Pero a la clase política, el desplazamiento focal del odio por hartazgo le viene bien. Por eso El Bronco explota la veta: un paso en falso y lidiará con ellos personalmente como amenaza social, advierte.

La evaluación forzosa del magisterio condiciona la permanencia laboral, y se impone a los docentes sin capacitación previa y sin oportunidad de aprender de errores a posteriori (revisión de examen). Pero el paradigma no resiste. Evaluar no es sinónimo de adquirir destrezas didácticas frente a grupo. Pese a estar en entredicho el rigor académico de la prueba, se sobrestima la destreza calificadora del gobierno para evaluar a casi dos millones de maestros; se asume que eso basta para alcanzar una pregonada "calidad educativa" y se da por descontada la omnisciencia gubernamental. Creer en ella es, entre un grueso de la población, profesión de fe Guadalupana ("a mí ya me dijeron en la SEP que es sólo una evaluación", dice con interesada simplificación ingenua el gobernador de NL).

Así, para tragedia del país, gran parte del capital docente acumulado a lo largo de décadas será echado por la borda. En la evaluación, una buena parte de los reactivos miden la memorización del corpus legal y programático de la reforma (dos a tres mil páginas). Un acervo difícil de absorber y que poco añade a la demostración de aptitudes.

A fin de cuentas la azarosa evaluación punitiva, cuya forma de calificarla es secreta, no tiene remedio desde que no admite revisión. De hacerlo, evidenciaría la insuficiencia de burócratas del INEE para evaluar la parte argumentativa de los reactivos de cientos de miles de profesores en todo el país en un breve lapso de días. Por ello, en tesitura de hipótesis, es posible que los docentes mexicanos, en ésta y sucesivas evaluaciones, aprueben o reprueben por porcentajes predeterminados políticamente al margen de sus conocimientos. Nadie lo sabrá. Quizá por eso ofertan (fuera del azar) estímulos económicos que ninguna nómina aguantaría, de 35 a 45 por ciento del salario, a sabiendas que pocos los ganarán y que en cualquier otra evaluación, en tantos estímulos, se los pueden retirar.


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