Entre pares

Las finanzas sagradas de los Legionarios

Aquí se ha sostenido que la corrupción endémica del país no es privativa de los sectores políticos en exclusiva. Anida tanto en círculos empresariales como sociales de élite y hasta en órdenes eclesiásticas. El fenómeno es sistémico no de casuística como a menudo se le quiere presentar y atraviesa a la sociedad entera.

Un recién publicado libro del periodista Raúl Olmos, editado por Grijalbo, es útil para demostrarlo y se convierte en un demoledor conjunto documentado de pruebas sobre El imperio financiero de los Legionarios a los que describe como "una mafia empresarial disfrazada de congregación", algunos de cuyos protagonistas son prominentes regiomontanos de la dinastía de familias sagradas de Monterrey.

De entre ellos sobresale Luis Garza Medina, uno de los ocho hijos del clan Garza Sada (su hermano Dionisio, el mayor, era hasta hace poco presidente del Grupo Alfa y mismo que fue favorecido por los Legionarios, sin aparente necesidad, con la venta a precio de remate, de la Universidad del Tercer Milenio). Él, mientras estuvo en las primeras líneas de poder entre los Legionarios de Cristo – que han contado mediante cuantiosos sobornos mal disimulados, con la complacencia y la complicidad de los últimos cuatro Papas- fue el creador de "una de las redes financiero-empresariales más redituables que jamás se hayan conocido dentro de la Iglesia Católica".

A través de ellas se mueven a diario cientos de millones de dólares que se difuminan entre docenas de empresas supuestamente caritativas pero creadas para el solo efecto de esfumar utilidades o redirigirlas a la expansión de los intereses económicos de la congregación, principalmente en el ramo inmobiliario; aunque son premium sus inversiones multimillonarias en industrias de guerra, de pornografía, de anticonceptivos y abortivos, de condones como Durex y Sico, y de destilados de alcohol como Hennessy, Anheuser, Heineken, Jack Daniels, Moët & Chandón, Dom Pérignon, entre muchas otras marcas como Sauza, Fundador, Courvoisier, Captain Morgan, Cuervo, Baileys y la ginebra Gordon´s. Más de un millón 400 mil dólares destinaron los Legionarios a instrumentos bursátiles de 14 empresas de bebidas alcohólicas.

A su lado y para un mayor control de las finanzas, Garza Medina impuso a René Lankenau Coindreau, suegro de una sobrina, y a su cuñado Alejandro Páez al frente de corporativos y holdings como la Fundación Altius y el Grupo Integer de entre una miríada de empresas que si se agruparan, fácilmente podrían competir por el lugar 100 de entre las 500 empresas más grandes de México enlistadas por la revista Expansión.

Para dar una idea de lo que se esconde detrás de estas sociedades mercantiles de los Legionarios, veintiocho de ellas comparten un domicilio registrado con el número 259 de la calle Sur 16 en la desfavorecida y proletaria colonia Agrícola Oriental, asolada por el pandillerismo y el crimen organizado en el antiguo DF. Pero ahí hay solamente una modesta bonetería llamada La Mariposa. Sin embargo, desmayaría de asombro quien verificara que, según el periodista Raúl Olmos, ahí también disimulada entre tenencias accionarias diversas se encuentra domiciliada ante el SAT la Universidad Anáhuac, una de las más elitistas de México, junto con Mano Amiga SC, y el Instituto Irlandés de México.

Priva en la sociedad la noción que el tema de la pedofilia y los abusos del fundador de los Legionarios, Marcial Maciel es hoja de un libro al que ya se le dio la vuelta; que los vicios nefandos del fundador murieron con él. Sin embargo, subsiste el poderío económico con el que lograron corromper a cuatros papados que miraron para otra parte ante denuncias antiguas y fehacientes datadas desde los años cincuenta.

El padre Rafael Moreno, un crítico ex asistente personal de Maciel por muchos años y ahora un virtual exiliado en una remota región de Brasil por su propia congregación debido a lo mucho que sabe de ellos y está dispuesto a declarar, dice en el libro: "Lo que yo más he percibido de grave error del padre Benedicto y del Papa actual, Francisco, es que yo no he visto que se metan con los Legionarios".


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