Entre pares

Juegos de poder

Por eso ahora el Alí-Babá sexenal a quien sólo importaban se las aprobaran, parece rehén de sus estrategias.

Mediante engaños a la opinión pública no tan sutiles, discursos tergiversados, o con argumentos que no resisten análisis, varios actores e instituciones se vieron envueltos en fechas recientes y cada entidad por separado, en lo que podrían llamarse juegos de poder, ninguno de ellos inocente.

En el Congreso local llevaron al límite de la interpretación los plazos de ley por la aparente incapacidad de sus miembros para homologar la legislación estatal electoral con la reforma federal en el mismo rubro. Uno de los varios motivos, fue la pretensión del PRI por mantener topes actuales de registro de los partidos minoritarios y en contrario, la determinación del PAN por elevarlos. Nada que ver con algún aliento a las minorías políticas, sino con la posibilidad o la cancelación de coaligarse a ellas (método consuetudinario del PRI para hacerse de mayoría en los escaños).

El impasse trasciende el ámbito estatal y tiene genes del Pacto por México, aquel fenecido espacio paralegal, donde las cúpulas directivas de los partidos mayoritarios del país fueron sentadas a “negociar” con el Gobierno Federal, los términos y condiciones de un paquete de “reformas estructurales” propuesto por el régimen peñanietista. Reformas inauditas que una vez “negociadas” por cuotas de poder y algo más, sin dignidad fueron enviadas “con línea” al Congreso para aprobaciones prefabricadas con apenas algunos cambios.

Pronto éstas cúpulas pseudoopositoras, mandaron a volar el Pacto colaboracionista que a ojos vistas los deslegitimaba ante sus militancias y en calculados ejercicios de estira y afloja concedieron las reformas constitucionales, quedando a la espera de legislaciones secundarias (donde el diablo está en cada detalle), sabedores que sin ellas, y sin la joya de la corona que es la energética, no hay nada. Por eso ahora el Alí-Babá sexenal a quien sólo importaban se las aprobaran, parece rehén de sus estrategias. No por nada se alza la voz alarmada del diputado Héctor Gutiérrez de la Garza: “Si no hay reforma electoral, peligra la energética”. No llegará la sangre al río (desafortunadamente, podría decirse para quienes ven con tristeza el expolio a la nación por venir). Están tratando de ver cuánto más pueden obtener por ella. Diríase que pelean la energética —y la patria— por un mendrugo de poder.

Tan seguros están que con o sin reforma electoral en NL, habrá de aprobarse la energética, que la Secretaría de Desarrollo Económico de NL, en otro rejuego de poder, no cesa de hacer propaganda hoy y mañana también sobre todo lo que preparan para la jauja que aseguran ya viene. Así Rolando Zubirán habla de “bajar” (disculpará el lector la tecnocracia que no sabe decir “obtener”) 20 millones de pesos de fondos federales para usarlos como becas en el extranjero para “profesionalizar” estudiantes en temas energéticos. Dividirán los fondos entre la UANL, el Tec, la UR y la UDEM.

El secretario nuevoleonés no explica cómo su dependencia los adjudicará a instituciones privadas (a excepción de la UANL). Y en última instancia no elabora para qué le servirán a NL —dentro de cinco o seis años—, alrededor de cuatro a seis estudiantes “profesionalizados” en temas energéticos por institución seleccionada, suponiendo que los fondos fueran suficientes para sostener la manutención, colegiaturas e inscripciones de un número indeterminado de estudiantes en Canadá o en Inglaterra. Y que los “profesionalizados” regresarán.

Conviene en este punto escuchar al especialista en Geofísica Ambiental del ITESM, Martín Bremer, cuyos razonamientos enfrían los ímpetus tecnocráticos: “…el proyecto de abrir mil pozos en NL para extraer el shale gas traerá enormes consecuencias en el medio ambiente… se requieren entre 5 y 8 millones de galones de agua por pozo… y a cada uno se le tiene que hacer 5 o 6 veces este procedimiento porque se va acabando el gas y hay que volver a hacerlo… la pregunta es de dónde va a salir el vital líquido… Además liberamos materiales radioactivos como gas radón, cesio y uranio. Todo mundo se encandila con las fuentes de trabajo y la verdad a lo mejor los ponen de peones o con su bandera dirigiendo el tráfico de camiones… vendrá gente de fuera y subirán los precios… la gente local simplemente no va a tener trabajo y cuando se termine el proceso, dejarán los impactos y las zonas deforestadas, y veremos que no quedó mejor que antes”.

gcolin@mail.com