Entre pares

Hace agua Monterrey VI con sismos en Texas y Montemorelos

Un día tiembla y otro también en la zona cítrica del estado caracterizada geológicamente desde siempre y todavía como zona asísmica.

El colosal proyecto hidráulico Monterrey VI hace agua y la amenaza no sólo proviene del crimen organizado que campea en las zonas por las que atravesará… los efectos telúricos y ecológicos que acarrearían su aplicación y la necesidad misma de la faraónica obra que pretende traer un caudal descomunal de agua desde Veracruz, la ponen en entredicho.

La recibiría NL a través de 500 kilómetros de tubería de más de dos metros de diámetro y a un costo estratosférico que ni vale indicar porque periódicamente aumenta, como sucede en obras que acaban costando a los contribuyentes tres o más veces.

Costos aparte se duda el beneficio real del proyecto, cuando por un lado, estudios de la UANL afirman que por una fracción del costo, dedicado al mantenimiento y reparación de fugas, podría garantizarse el abasto de agua potable a Monterrey hasta por 50 años, haciendo en rigor innecesario Monterrey VI.

Y en paralelo, estudios de la Secretaría de Desarrollo Económico de NL afirman inequívocamente lo que en realidad intenta la obra: proveer abundancia de agua potable (la única de calidad necesaria que admiten las exploraciones de los pozos de gas shale), a las compañías ya instaladas y por instalarse en la Cuenca de Burgos al amparo de la seudo reforma energética que en realidad cede gratuitamente a los extranjeros la explotación de los hidrocarburos nacionales.

Habrá “suficiente agua para las compañías que exploten el gas shale”, se lee en la página 15 del documento con deplorable extirpación de artículos y preposiciones gramaticales: [Los] Retos [del] Desarrollo Regional [en] Energía [para] 2014. Texto tecnocrático que ha querido ser desvirtuado por la Sedec, aduciendo que “es una presentación en ‘power point’ susceptible de ser malinterpretada”. Recomendación implícita al pueblo de NL: “Favor de no prestar atención a nuestras láminas en PP, no son fiables, ni dicen lo que deben decir”.

Oficialmente el organismo Agua y Drenaje de Monterrey ha debido negar la especie, ante una incredulidad social generalizada, pues sabido es que en innumerables ocasiones los funcionarios estatales han mentido sembrando la duda y la confusión en lugar de la certidumbre que la población reclama.

Lo anterior se hace más apremiante debido a un factor concomitante de ocurrencia frecuente: un día tiembla y otro también en la zona cítrica del estado caracterizada geológicamente desde siempre y todavía como zona asísmica.

Se trata en realidad, como ya lo han señalado especialistas de la UANL, de movimientos telúricos producidos por el hombre, no por la naturaleza y que bien pueden tener su origen en la explotación de pozos de gas shale vía su antiecológico proceso de fractura hidráulica de lutitas a gran profundidad (fracking) y que requiere hasta 21 millones de litros de agua cada pozo. La presunción de la UANL fue corroborada esta semana por la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la que halló correlación entre las zonas de pozos de gas de lutitas perforados, y la actividad sísmica producida en las áreas circundantes.

Hay evidencias también para presumir que a toda costa se pretende llevar a cabo el oneroso y ecológicamente suicida proyecto. Se ha orquestado una campaña de desinformación en torno a todos los aspectos del proyecto, que arrancó desde la semana pasada con un evento de la iniciativa privada que atrajo especialistas texanos a venir a contarles cuentas de vidrio a crédulos regiomontanos sobre las bondades de la explotación extranjera de los hidrocarburos mexicanos.

Y esta semana un desinformado funcionario descalificó como “idioteces” las versiones de la UANL sobre la sismicidad producida a últimas fechas en el estado. Muy sobrado y demasiado ignorante de la realidad dijo que si en NL hubiera correlación de los sismos con pozos de gas shale, entonces Texas estaría temblando también. Y así es, Texas tiembla también: en los últimos meses Dallas lleva 30 sismos, Fort Worth, Arlington e Irving registran 34, Hillsboro 7, Waco 4, Sweetwater 5, Abilene 2, y Lubbock 1, de una muestra aleatoria que se extiende en todas direcciones del también asísmico estado de Texas.

Como parte de esta campaña se ha llegado a afirmar que para explotar un pozo de gas de lutitas sólo se requiere una fracción del agua que consume un campo de golf. No es así. Si fuera el consumo de uno de 18 hoyos en 50 hectáreas, elevado al año, en realidad el pozo según algunas estimaciones de la revista digital Ambientum, requeriría todavía entre el doble y el triple de agua. Y planean perforar en la Cuenca de Burgos más de 10,000 (¡!). Haga el lector las cuentas del porqué la urgencia de Monterrey VI y el negocio que representa.

gcolin@mail.com