Entre pares

Gobernar a plebiscitos de Facebook

A caso sea menester acostumbrarse a ver resbalar lastimosamente al gobernador nuevoleonés, Jaime Rodríguez, en algunas de sus posturas públicas.

La informalidad que El Bronco profesa como divisa política junto con el espontaneísmo que imprime a sus intervenciones, produce contradicciones que si bien en algunas ocasiones son propias de la condición humana, en su caso propician contrastes bizarros ya que transita por la delgada línea entre un gobernante plebiscitario y un popstar que complace a multitudes de internautas con sus tonadas políticas.

Plebiscitario es un decir. Selectivo por cierto: no preguntó a Facebook si incurría en conflicto de interés con el uso del avión del constructor Fernando Maíz, o al nombrar a su socio, el viviendero Roberto Russildi, como secretario de Desarrollo Sustentable de NL. Facebook diría, soy yo y mi circunstancia.

La conversión suele afectar a quienes, como él, cultivan la libertad de expresión irrestricta para sí mismos ("ya quítense esos gorritos", dijo con provocadora ignorancia de los birretes universitarios en ocasión del relevo de rector de la UANL), pero que a la vez no la reconocen y la censuran en otros (por ejemplo negarla a periodistas de MILENIO a quienes sin pruebas se achaca ser extorsionadores de la pluma).

Todo poder por desafectado que se quiera ejercer (como el que fue característico del ex presidente uruguayo Mújica), conlleva cierto protocolo de dignidad correlativa a la investidura de un mandato popular. Más si se atiende la división constitucional de poderes vigente en México, entre los que todavía no se incorpora el honorable tribunal Facebook al que para todo bien y para todo mal acude el gobernador de NL. Una cosa es que Facebook le resulte vehículo idóneo para mantenerse en contacto con sus prosélitos y otra es que a través de la red presuma sustento para sus decisiones con efectos vinculatorios al Congreso.

En la coyuntura que se aproxima, El Bronco en una apuesta temeraria se haría ver a sí mismo rehén de una camarilla de diputados partidistas que lo obligan a publicar en el Periódico Oficial de la entidad la ley cuyo veto no tuvo efectos a falta de bancada propia.

Por eso resulta impropio que como titular del Poder Ejecutivo en ocasión de su primer gran diferendo con su par Legislativo, Jaime Rodríguez someta a rudimentario plebiscito internético, no vinculante, el actuar de un Poder Legislativo que en rigor no ha hecho más que ejercer su soberanía.

Por más dedicatoria política que tuviera alterar el reparto federal de ingresos a NL, El Bronco no puede ignorar que tuvo (en manos de Yessica, recepcionista del Palacio de Cantera, desde el 2 de noviembre a las 4:39 de la tarde) la iniciativa de la controvertida Ley de Coordinación Hacendaria ahora aprobada, para enterarse y reaccionar ante lo previsible.

Deja mucho que decir de su gobierno y de su sistema de inteligencia política el que nadie (ni su "co-gobernador", don Fernando; ni su secretario general de gobierno) le haya informado de la iniciativa en curso y lo que significaba para su régimen: 8 mil 147 millones de pesos menos en el transcurso de tres años, redistribuidos a los municipios de la entidad.

Así en una jugada política (¿hay de otra clase en los gobiernos o en los congresos?) los diputados locales resarcieron a los municipios la eliminación gradual de la tenencia, y de paso dejaron pasmado al Gobierno Estatal, tildado de mentiroso por asegurar no saber de la iniciativa.

Al Bronco, como a cualquier independiente, pueden alcanzarlo "las pendejadas" que le pidió a Fox lo ilustrara para no cometerlas. Entre ellas, pudo decir el guanajuatense al que le callaron la boca: creer que se puede desafiar al sistema sin despertar reacción y dormir en sus laureles sin anticipar ni ver, las jugadas políticas que se cocinan a plena luz del día. Pero para eso hay que abrir los ojos.


gcolin@mail.com