Entre pares

Fascismos al antojo

No puede la autoridad municipal ponerse creativa e inventar penas, o difamar públicamente a una persona.

La actual administración panista de San Nicolás, una de las de mayor importancia en el área metropolitana de Monterrey, ignora de manera flagrante el Estado de Derecho. Los funcionarios que la ocupan desconocen la Constitución y axiomas jurídicos que de ella se desprenden (entre otros, el que establece que la autoridad no puede hacer más allá de lo que está mandatada a hacer).

Utilizando en céntrica avenida un anuncio espectacular a un costo seguramente alto, exhibió a un ciudadano nicolaíta, identificado por su nombre, en una fotografía que lo muestra como delincuente fichado y con la leyenda vergonzante: “Detenido por cochino”.

Aparte de pasar por encima de la proporcionalidad debida entre una conducta punible y la sanción correspondiente, así por encima del derecho a la intimidad y al honor, la primera violación constitucional que sobresale es a la norma que prohíbe las penas infamantes, en el rango que se prohíbe la esclavitud. La segunda tiene que ver con que en ningún ordenamiento se faculta a la autoridad para exhibir de manera vergonzosa o denigrante a un ciudadano por una falta menor; y menos utilizando para ello fondos del erario municipal.

El problema individualizado no es si el ciudadano en cuestión haya sido sorprendido tirando algún papel o basura en la vía pública, y si en verdad es reincidente (¿cómo lo demuestran?), el problema jurídico es que, en el supuesto que fuera cierta la conducta punible, al Ayuntamiento de todas maneras no le está permitido más que imponer una multa o sanción pecuniaria. No puede la autoridad municipal, o para el caso cualquier otra, ponerse creativa e inventar penas, o difamar públicamente a una persona por determinada infracción.

El problema para la sociedad en general es que autoridades creativas de este tipo fascistoide surgen a diario en el México de hoy y les importan un bledo las posibles restricciones que la ley impone a su labor o los derechos humanos a salvaguardar. Y lo que es peor: los ciudadanos empiezan a acostumbrarse y a verlo como algo normal.

Hay desde burócratas de quinta hasta militares de alto rango que con peligrosa frecuencia toman la ley en sus manos y la reinventan a veces con una sentencia inapelable tan simple como: “ya te llevó la chingada”.

Las consecuencias de verse enfrentados a tal tipo de autoridad pueden llegar hasta a la muerte por ejecución a mansalva, como acaba de darse a conocer en el fallo judicial contra elementos del Ejército que pese a las advertencias, en Monterrey ejecutaron sin compasión a un matrimonio inocente; hasta las penas denigrantes que empiezan a darse en San Nicolás, donde a la usanza de los mancillados en la Revolución Cultural de Mao, un ciudadano es infamado en público por ¡haber tirado basura en la calle!

Existe además la presunción agravante que tal oprobio no habría sido infligido de igual modo a una dama o joven que proviniera de alguna reconocida buena familia de San Nicolás. En el mensaje político subliminal de la imagen exhibida se aprecia una estigmatización social deliberada contra un tipo de clase popular.

De seguir así, tal vez un día quienes conducen sus vehículos en ese municipio, vean en los diarios publicada su fotografía con alguna leyenda difamante como presunto escarmiento por faltas al reglamento de Tránsito.

Aunque hoy sea letra muerta en San Nicolás, siguen vigentes estos extractos del artículo 21 Constitucional: “Compete a la autoridad administrativa la aplicación de sanciones por las infracciones de los reglamentos gubernativos y de policía, las que únicamente consistirán en multa o arresto hasta por 36 horas, pero si el infractor no pagare la multa que se le hubiese impuesto, se permutará ésta por el arresto correspondiente, que no excederá en ningún caso de 36 horas. Si el infractor fuese jornalero, obrero o trabajador, no podrá ser sancionado con multa mayor del importe de su jornal o salario de un día. Tratándose de trabajadores no asalariados, la multa no excederá del equivalente a un día de su ingreso”.

gcolin@mail.com