Entre pares

Excelsos como "Míster Houston Nuevo León"

No hay límites... De arriba a abajo todos tergiversan, despojan, o abusan

Arraigada es la convicción sobre la política mexicana: oficio virtual de oportunistas que, diciéndose servidores públicos, medran con los cargos públicos en beneficio propio. Resulta difícil contradecirla.

A diario se da cuenta del pillaje abierto de rapaces servidores públicos. La corrupción tanto por el hurto y abuso del erario, como por la mentira, la ineficiencia e ineptitud en sus funciones. Corrupción hasta del lenguaje para mal disimular sus trapacerías o de plano asumirlas con cinismo (verbigracia: un secretario de Economía que declara con toda soltura ante los medios que crecer un punto y medio menos del PIB no representa menos empleos).

Inventaríe irregularidades relativamente menores (los 800 mil pesos –más del 50% de los ingresos anuales de China, NL,–  gastados como viáticos en cabritos, cervezas y tequilas por el munícipe de esa alcaldía), o de dimensiones colosales (como el acalladísimo caso del megafraude de Oceanogafía a Banamex y a Pemex). No hay límites... De arriba a abajo todos tergiversan, despojan o abusan.

Desde las más altas esferas, como el Presidente de la República, declarando que México tiene que crecer arriba del 2.4 por ciento en promedio de 1980 a la fecha; a lo que cabría reponerle: ¿y qué espera señor Presidente?, ¿qué espera para en verdad abatir la pobreza y el desempleo?, ¿qué espera para crear políticas públicas de protección al mercado interno y desvulnerabilizar la dependencia de México al extranjero?

Ineficiencia de la mano de la complicidad. El secretario de Hacienda, como su jefe invoca a Perogrullo y de paso explica ante un auditorio de banqueros, el astroso estado de la economía. Parece dirigirse a personas con algún grado de imbecilidad (aunque alguna atrofia deben padecer puesto que le aplauden): “crecer como se pronostica (a una tasa mediocre) significa (sic) que el país aún no encuentra el dinamismo en la economía”. ¡Docta explicitación!

Párrafo genial sin desperdicio en los anales del discurso errante. Mueve a exclamar: ¡ah! qué país tan despistado y elusivo el que le tocó (país bizco y patidifuso que no encuentra a la economía del arca perdida). Se despide Videgaray con un modestísimo autoelegio, que en su caso ya no es vituperio sino abuso del ensalzamiento propio: “Habrá crecimiento de 5 por ciento anual si las reformas son implementadas con el mismo valor, visión, y altura como fueron planteadas”. Escúchase melódica diana que cantando pregunta: ¿quién las planteó? Obvio que el señor Videgaray.

Excelsitudes como las anteriores se dan a todos los niveles. Vea lo que aguarda a la Patria con Míster HoustonNuevo León, o seáse el gobernador de esta entidad quien presume vista súper telescópica: “yo desde Monterrey hasta los veo al otro lado del río Bravo (a 17 condados en Eagle Ford, Texas, que según él han atraído billones de dólares en inversión y empleo. Entrevista de Bárbara Anderson, MILENIO 28-V-2014). Se trata del lugar que hoy produce el gas de lutitas más barato del mundo”.

Al gobernador norteño que quiere “replicar Eagle Pass en la Cuenca de Burgos”, alguien debería decirle que aún no se encuentra ni pizca de tal gas en NL y que, aún en caso de hallarlo, el precio de mercado es tan efectivamente barato que la entreguista legislación secundaria que pretende el peñanietismo del que forma parte, ¡¡lo r-e-g-a-l-a-r-í-a!! a las compañías petroleras para proteger su inversión. ¿Cuál derrama, cuál beneficio?

El asunto sin embargo va por otro lado. Es benchmarking neoporfirista si se ha de atender al gobernador. Para que los extranjeros no batallen, dice el mandatario que ha  creado con los propietarios de la tierra un clúster (no, si los señores son modernísimos hasta en sus términos. Haga en cuenta el lector monolingüe que hablamos de un all in one... para estar a tono). Imagine el lector los métodos a usar para meter las voluntades campesinas al clúster.

Se trata de que cuando los inversionistas lleguen, no tengan que negociar con todos y cada uno de ellos (proceso surgido de las entrañas del pueblo en armas que como se sabe -hasta Salinas- la añeja y olvidada Revolución Mexicana reivindicó para cada ejidatario a decidir). Ahora, dice la colega Anderson, en NL será con uno sólo, “una especie de ejido privado“. Tan novedoso que ni quién lo hubiera sospechado. Se ocurre preguntar: ¿y si hacemos eso con la democracia?, ¿que un sólo dictador nos represente a todos?, ¿no saldría más barato?

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