Entre pares

Especulación con tierras, el verdadero negocio del gas shale

Las petroleras tendrán que comprar o rentar las tierras a sus dueños privados por donde quieran perforar y explorar yacimientos.

Se sabe por boca del gobernador de NL de su afán por convertir a Monterrey en un gran pivote energético. Pero poco se conoce que uno de sus trasfondos es la especulación con terrenos en la zona del yacimiento de Burgos.

Dado el alcance de sus políticas públicas recién anunciadas en este tenor, es de presumirse que Rodrigo Medina ha iniciado una estrategia para capitalizarlo a su favor. En un ambicioso afán antipatriótico de servilismo al capital extranjero, Medina de la Cruz pretende, según sus propias palabras, agrupar oficiosamente (mediante método aún no revelado) de cara a los inversionistas, a todos los miles de ejidatarios de la zona de Burgos en un clúster para negociar las tierras mediante la representación de uno solo de ellos (el anglicismo idóneo sería hub en todo caso).

En el desmesurado despropósito, a los miles y miles de ejidatarios propietarios el gobernador de NL les impondría ser representados para actos de dominio por uno solo (que no se sabe por qué medio sería electo o si sería alguien ajeno al ejido propuesto por el gobernador de entre sus allegados favoritos), quien a fin de pactar el precio de los potencialmente valiosísimos terrenos ejidales, debería vérselas con las monstruosas petroleras transnacionales que según suponen los estrategas estatales, están tan sólo a milímetros de la frontera, ansiosos de venir y sentar sus reales en Burgos.

El proyecto intrínsecamente revela uno de los mayores cambios que la reforma energética y sus leyes secundarias pretenden: la tantas veces negada privatización de los hidrocarburos del subsuelo mexicano.

Si ya no son de la nación, los energéticos entonces pasan a ser propiedad de los titulares de la tierra bajo la cual se encuentran. De ahí que las petroleras tendrán que comprar o rentar las tierras a sus dueños privados por donde quieran perforar y explorar yacimientos.

Al ser muchos los ejidatarios nuevoleoneses tenedores de los terrenos codiciados, y para anular que puedan unirse para exigir precios favorables, Rodrigo Medina pretende anticiparse a los hechos y en lugar de proteger a sus mandantes, se ha propuesto a un costo todavía desconocido, facilitar de este modo la vida a las voraces trasnacionales (una pálida idea de sus tenebrosas prácticas lo revela la multimillonaria demanda actual de Pemex contra Shell por comprar al crimen organizado petróleo mexicano contrabandeado).

De llevarse a cabo el proyecto del entreguismo medinista, salta a la vista la grave traición política y moral a los nuevoleoneses que la intentona del proyecto representa.

No tendrá precedente la especulación de terrenos en el norte de Nuevo León que va a desatar la reforma energética, si se completa con las leyes secundarias en el sentido que se apunta.

Es apenas al otro lado de la frontera con Texas a través de una veintena de condados del lado americano, donde corre la placa tectónica del yacimiento de Eagle Ford, que puede hallarse una pálida idea de lo que espera a los propietarios mexicanos con sus terrenos. En internet pueden consultarse un sinnúmero de blogs donde texanos agrupados defienden sus derechos y denuncian las voraces prácticas de los empresarios petroleros y sus despojos.

Uno de ellos, un zar del gas de lutitas en Eagle Ford (Aubrey McClendon, CEO y cofundador de Chesapake Energy) es explícito: “No me gusta comprar acres de tierra a precio justo… No hablamos de un mercado público, sólo somos nosotros y el propietario, de tú a tú,… Y generalmente vamos a ganar y obtener el mayor beneficio… Cada vez que lo hacemos, compramos acres de terreno que nos interesan mucho con un valor real de cinco o diez veces mayor al que pagamos”.

Y eso que allá se firman contratos a plazos renovables, y los norteamericanos generalmente negocian una renta mensual fija más regalías sobre los productos del yacimiento explorado. Aquí en NL con el proyecto del gobernador Medina de hacer que los ejidatarios nuevoleoneses negocien en masa, se presume que se venderían cientos de miles de hectáreas ejidales de un plumazo, y muy barato, por cierto. Nada se ha dicho todavía sobre alguna comisión exigible a las transnacionales a cambio de entrarle a la jugosa y predispuesta piñata medinista.

Son cuantiosísimos los intereses en juego. (Una gasera tejana de Eagle Ford pregunta ¿dónde más en el mundo se pueden invertir de uno a uno y medio billones de dólares y obtener cinco billones en una año?). Al parecer en el Gobierno de NL se muestran más que dispuestos para aprovecharlos presumiblemente en beneficio de unos cuantos.

gcolin@mail.com