Entre pares

Escenario descompuesto

Las declaraciones suben de tono entre los subordinados de uno y otro bandos.

Vive el área metropolitana de Monterrey un escenario político de descomposición progresiva que se le puede complicar al gobernador Medina de la Cruz de no tomar medidas atingentes sobre diferendos que su gobierno sostiene, un día sí y otro también, con diversos ediles metropolitanos y otros factores de poder, sin contar con los despropósitos y las insensibilidades gratuitas en las que incurre el medinismo, como el reciente desalojo de la escuela Adolfo Prieto para alojar en ella oficinas burocráticas.

Empezando por la consagrada (a su futura candidatura) alcaldesa regiomontana, Margarita Arellanes, que ya tiene en su haber numerosas pifias y con quien en forma periódica el Gobierno Estatal sostiene encontronazos verbales, vía su vocero, que al parecer de muchos, le busca broncas gratuitas al gobernador, o bien ejecuta de pésimo talante político, las instrucciones que le dan.

El caso es que las fricciones por cuestiones que algunas se antojan triviales, saltan las rispideces a las primeras planas de algunos medios, los que a falta de causas más relevantes (que sí las hay pero las omiten), las destacan en ocasiones sin mesura ni matices.

Las declaraciones suben de tono entre los subordinados de uno y otro bandos, y por eso parece anticlimático que luego, los titulares de algún poder municipal o el mismo gobernador, llamen a la cordura en vano intento postrero de imponer algún orden en el torrente de verborrea política mejor conocida como grilla y que ellos mismos inician.

En un caso emblemático del desbarajuste político que vive la entidad, hasta el líder sindical croquista, Serna Servín, amenaza con paralizar el transporte urbano en el río revuelto del descontrol.

Aprobada que fue por el Gobierno Estatal, un desmesurado incremento a las tarifas de transporte urbano, los munícipes reaccionaron viendo la tajada política que el descontento popular ofreció y la desprotegida imprevisión con que tomó la medida el gobierno de Medina de la Cruz, que no la acompañó de revisiones exhaustivas al desastroso estado de las unidades que prestan el servicio y mismas que de manera histórica se cuentan entre las peores de cualquier otro estado de la República.

Fue así que los alcaldes panistas metropolitanos declararon sin facultades para ello, pues son materia exclusiva de la Agencia Estatal del Transporte, que adoptarían medidas para sacar de la circulación en sus municipios a las unidades en malas condiciones. Dado que la inmensa mayoría del parque de transporte urbano en Monterrey circula en pésimas condiciones tanto de mantenimiento como de operación, el amago de los alcaldes podría alcanzar proporciones de crisis, una equivalente a si el apapachado líder croquista (joya del corporativismo priista nuevoleonés) cumpliera su amenaza.

Medina de la Cruz en el lance parece entrampado, pues por donde se le vea, su gobierno luce pasivo rehén del croquismo que controla el transporte urbano metropolitano, sin que a la vez haya autoridad alguna que imponga orden a los permisionarios del sector y exija unidades modernas y eficientes.

Dada la maraña de intereses en juego, es previsible que todo se quede en amagos sin sustancia. Pero se verá que el clima se irá enrareciendo conforme avance el final del sexenio medinista que ha sido calificado como uno de los peores en materia de gestión y conducción política.

gcolin@mail.com