Entre pares

'Bronco' bota 10 mdp del erario

¿Para qué pagar 10 mdp del exiguo presupuesto de Conarte por un daño cuya reparación ya está asegurada por una suma gratuita?

Dirán los acostumbrados a fabulosas malversaciones de fondos públicos, que ni que fueran gran cosa diez millones de pesos pero así, o en términos análogos, debe leerse la decisión del Bronco de que no obstante estar asegurada por el INAH, la reparación de los vitrales del Palacio de Cantera se haga con cargo al presupuesto cultural de Nuevo León. Una decisión extraña que deja mucho qué pensar.

Como se conoce, dichos vitrales fueron vandalizados por probables anarquistas a sueldo, presumiblemente de los mismos que hace un par de años prendieron fuego a la Puerta Mariana de Palacio Nacional, sospechosamente consentidos por la fuerza pública de Nuevo León para criminalizar la protesta, al fragor de la reacción en contra del incremento a la gasolina y por promesas electorales incumplidas del propio gobernador del estado.

En un ejercicio patrimonialista del poder, el gobernador Jaime Rodríguez ante una desinformada sociedad regiomontana que apenas si lo notó, de un manotazo rechazó tramitar el seguro contra daños que protege a las construcciones registradas en el Catálogo de Bienes Inmuebles del INAH y decidió abruptamente pagarlo a costa de los contribuyentes nuevoleoneses.

Típico de su incultura sobre el proceso de restauración de un vitral centenario, anunció –sin aclarar el motivo de la prisa– que urgía la reparación (“hecha madre”), por lo que el Conarte del Gobierno del Estado pagaría los daños y declinaría beneficiarse del seguro del INAH debido a la “burocracia” del trámite. Una “burocracia” nunca explicada en la relación costo-beneficio que demostrara ser preferible gastar del raquítico presupuesto cultural de la entidad 10 millones frescos de los nuevoleoneses en lugar de hacer uso del seguro del INAH ya pagado con fondos federales.

Así canceló la visita de peritos de la aseguradora y del INAH; y anunció que para hacer el proceso de restauración “de la manera más rápida” y “evitar la burocracia”, el gobierno de la entidad financiaría y no requeriría del seguro a inmuebles catalogados como patrimonio del INAH. Una oficiosa explicación cuya obsequiosidad no satisface al sentido común.

Aun en condiciones económicas boyantes lo anterior luce como un gasto injustificado: ¿para qué pagar 10 mdp del exiguo presupuesto de Conarte por un daño cuya reparación ya está asegurada por una suma gratuita? Pero en las raquíticas condiciones financieras que según él mismo se encuentra Nuevo León, parece corrupto, criminal y ridículamente absurdo gastar innecesariamente 10 mdp donde ni se necesita erogar un centavo.

En la contradicción choca la supuesta penuria financiera de la administración del Bronco, que por un lado derrocha y por otro exige facultades para ejercer el terrorismo fiscal, puja por nuevos impuestos y hasta con oportunismo mediocre reclama menores legislaturas plurinominales. Y si de evitar burocratismos se trata: qué tal la pifia de su administración por la cual el gobierno de Nuevo León en la actualidad no puede expedir licencias de conducir, sino unos papelillos provisionales porque agotó la provisión de los plásticos de rigor mientras por varios meses los responsables no se ponían de acuerdo en los términos de la nueva requisición hasta que fue demasiado tarde.    

Por elemental transparencia cabría entonces esclarecer el verdadero móvil para desperdiciar 10 mdp por no usar un seguro ya pagado por la federación. Aparte de un moche poquitero, quizá se estuviera ante una pugna INAH-Estado habida cuenta que al retirar al INAH de la jugada también se eliminaría su supervisión experta. Por las aficiones estéticas del Bronco para decorar a su gusto el Palacio de Cantera (como colocar cual macetas unos adefesios tipo leones que nada tienen que ver con la artesanía poblana de la que supuestamente provienen), es de temer que ya sin el INAH pudieran presentarse agresiones visuales al buen gusto en los vitrales “restaurados” y a un costo inflado.

O bien, alargando la especulación, podría ser que entre los “trámites” y la supuesta “burocracia” que hubiera habido que solventar para reclamar el seguro federal, el Bronco se hubiera dado cuenta que en los expedientes criminales a los anarquistas, la aseguradora hubiera podido encontrar trazas de patrocinio estatal a los vándalos, que invalidaran la reclamación de la suma asegurada… y estallara el escándalo total para Jaime Rodríguez.

 En cualquier caso es imperativo descifrar el absurdo de pagar 10 mdp, rechazando por nada a cambio un seguro ya pagado.

gcolin@mail.com