Entre pares

Atracos a la nación en NL

Al tiempo que —bombardeado con propaganda descaradamente mentirosa— se consuma la fatal e irreversible estafa al pueblo mexicano, representada en la modificación constitucional a los artículos que otorgaban a la nación el dominio y la explotación exclusiva de su riqueza energética como recurso estratégico para el desarrollo de su soberanía, en Nuevo León se verifican un sinnúmero de otros desfalcos estatales y de erarios municipales, que no por su cuantía relativa dejan de ser sintomáticos de la gran orgía de corrupción que empapa la vida pública y privada del país.

Emblemático ha sido el caso del municipio de Santa Catarina en la zona conurbada de Monterrey donde por orden judicial se tuvieron que erogar la semana pasada casi 46 millones de pesos para salvar al munícipe actual del peligro de la consignación penal por desacato.

Después de una bizarra congregación de adeptos acarreados, para festinarle haber librado un desafuero que pendía sobre su cabeza, al día siguiente anunció medidas para pagar (¿a quién? No lo dijo), el dinero utilizado. Entre ellas, un dramático recorte de nómina que afectará a miles de familias santacatarinenses, desempleados por la imprevisión del alcalde. Incluso los funcionarios del Ayuntamiento tendrán aguinaldo diferido hasta enero. Igual se desafectarán y venderán varios predios municipales.

La gran y delicada pregunta que subsiste es ¿de dónde salieron los casi 46 millones de pesos de los que echó mano el alcalde para salvar en unas horas su vida política y mismos que ahora requiere pagar a toda costa?

No se crea sin embargo que es el único munícipe de NL en apuros. Es viral la epidemia de corrupción, abusos de autoridad y manejos turbios en la entidad. La Auditoría Superior del Estado fue autorizada por el Congreso, de manera expresa o ficta, para promover 14 denuncias penales en contra de funcionarios o ex munícipes de Linares, Juárez, Montemorelos y Allende por irregularidades en sus cuentas públicas.

El abanico de anomalías documentadas habla por sí mismo del cinismo de un actuar corrupto que ya no disfraza el ilícito. Es prototípico el caso fincado por la ASE al ex tesorero de Linares, Enrique Bardawil Matuk, a quien la ASE lo señala por haber vendido al municipio un predio de su propiedad, con lo que incurrió en conflicto de intereses y posteriormente por haberse otorgado a sí mismo un jugoso descuento del 50 por ciento en la operación.

Hay otros casos que en la ASE ni se observan por tocar muy altos y poderosos intereses o porque sólo en apariencia no implican la comisión de un ilícito; pero son onerosos, causan grave perjuicio a las arcas públicas, y despiertan amplias sospechas.

Es una suerte de presunta corrupción por ingeniería inversa. ¿O cómo habría que llamar a la decisión del ex alcalde de San Nicolás, Carlos de la Fuente, de ignorar por su gusto un fallo judicial que rescindía a favor de San Nicolás un contrato leonino de venta de un terreno municipal a más del 100 por ciento menos de su valor? ¿Qué poder va a demandarle que explique por qué lo hizo?

La sospechosísima y depredadora acción inicia en la administración de Zeferino Salgado, quien desafecta el terreno para venderlo en 2009. En la sucesiva administración, Carlos de la Fuente lo pignora en 21.8 millones, siendo que tenía valor de avalúo de 48 millones. La venta se hace a una inmobiliaria desconocida, que a su vez lo vende en 23.5 millones a otra cuyos accionistas se presumen prestanombres. Estos lo revenden en 70 millones de pesos a una empresa propiedad de un compadre del gobernador Rodrigo Medina. A esta empresa el actual alcalde Pedro Salgado le regala 50 por ciento del ISAI, equivalente a 700 mil pesos.

Debido a que el primer comprador del terreno municipal no cumplió su compromiso de pago, el municipio lo demandó y ganó. Pero De la Fuente sin explicación alguna ignoró el fallo judicial y aceptó el pago de 21.8 millones de pesos fuera de tribunales, de un terreno que valía 48 y que a la postre se revendió en 70.

¿Alguna duda? Sólo una: ¿tiene en esta cadena de eventos algo qué ver el compadrazgo de uno de los presuntos involucrados con el gobernador? Claro que no, responde De la Fuente. -“Ese no es el tema”. Y todos lo creemos.