Entre pares

Ahora lo más difícil: probarlo

Arriba a su histórica toma de posesión Jaime Rodríguez en esa delgada línea por donde transita su metamorfosis de candidato electo a gobernador constitucional con su caballo como hilo conductor de la trama. Por lo pronto la parafernalia es del Bronco, al filo de la navaja entre la persona y el personaje que encarna como bien lo notan algunos ("¡Mamá, te quiero un chingo!") y que hace revivir el saludo de Fox a sus hijas.

El gobernador saliente Medina de la Cruz en contraste parece una figura de ornato. Inadvertido, prescindible... Con una losa de desprestigio a cuestas que lo hace salir del Congreso sin entregar las llaves simbólicas del Gobierno Estatal. El mismo secretario de Gobernación que lo atestigua parece desconcertado, sin poder para defender a su correligionario de quien en esta entidad le ganó a la Tríada la partida electoral de la mano de algunos empresarios que no se alinearon. Hay símbolos por doquier de lo que está pasando (las televisoras ausentes, por ejemplo, "por compromisos contraídos con anterioridad").

Por momentos da la impresión que al Bronco, el poder lo engolosina pese a desplantes de pretendida espontaneidad que invitados, diputados y funcionarios, encantados le celebran. Hoy es su noche. Mañana verá cuán acotada luce su gestión entrante. Ya sabe, porque él mismo se ha encargado de vocearlo (como vacuna también), que en la tierra del billete, para humillación regia hereda un Gobierno quebrado y sin recursos. Empieza por dar marcha atrás a una de sus promesas de campaña, que no hizo ruido entonces ni fue determinante, pero que ahora si elimina la tenencia vehicular, se dispara un tiro en el pie y si la desconoce sus críticos no lo olvidarán. El costo de sus imprevisiones financieras y sus lapsus políticos es inmediato. Confiesa que cuando la formuló, actuó a la ligera: "No sabía cómo estaban las cosas" y hace pensar si dirá lo mismo sobre la corrupción que encuentre.

La verdad es que las finanzas de NL no pueden prescindir del impuesto. Pero ya un Congreso local más populista que él, ha aprendido que la internet es de quien la trabaja y se lanza con celeridad sorprendente a una consulta pública en donde –obvio– la mayoría desea eliminar la tenencia. ¿Desechará el Congreso el gravamen afectando también ingresos municipales priistas y arrojará un par de grilletes más a la gestión del Bronco por plebiscito popular? Cálculos oportunistas de efectos cruzados. Al final dirán: el electorado decidió propinar un hara kiri de más de 2 mil millones de pesos a la gestión del Bronco, el equivalente al 10 por ciento de sus ingresos propios.

Como en toda toma de posesión tercermundista, las fanfarrias y loas al investido lucen como joyas del ditirambo. La más refulgente de todas la escribe el colega Álvaro Cueva (en MILENIO 4/10/15): "... la inteligencia del Bronco es de una perfección tan fabulosa (sic.) que más de una instancia debe estar temblando".

Falta hará al Bronco este coeficiente intelectual que Cueva le ve, para encontrar la manera de probar la corrupción que ha denunciado. Para evitar la impunidad que es reclamo público, la justicia reclamada al Gobierno de Jaime Rodríguez pasa necesariamente por el Estado de Derecho y no a través de condenas por aclamación popular.

El reto gigantesco que enfrenta Jaime Rodríguez no es financiero, sino político, luego de lo que dijo en su toma de posesión respecto de los bandidos del erario público. Deberá probar jurídicamente los señalamientos y convertir las acusaciones ministeriales en procesos judiciales que sin menoscabo de los derechos de los consignados, lleven a condenas muy pocas veces antes vistas en el sistema político mexicano. Se habla nada menos que de un ex gobernador y de su familia más cercana. Y de episodios tan oscuros como el presuntamente atribuido al hoy ex notario Humberto Medina Ainslie, que revive un periodista sobre un secuestro fallido a la familia Garza Sada-Gonda en 2010.

Del resto del equipo saliente de Medina tristemente cabe esperar lo que escribió de sí mismo en El Financiero el ex secretario de Finanzas del Gobierno de la bancarrota de NL, Rodolfo Gómez: "...nuestra manera de contribuir al bienestar ha sido utilizar la experiencia y el conocimiento para que las finanzas del Estado permitan los programas que Nuevo León necesita". Tal vez por eso, contra todo reclamo social, lo endeudaron de 46 mil a más de 100 mil millones en tres años. Eso tiene un nombre. Falta probarlo.


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