Entre pares

Agazapados diputados y senadores de NL

Los legisladores deberán responder a la historia por su papel corresponsable en el desmantelamiento de la riqueza petrolera de México.

¿Dónde están en esta hora de quebranto nacional que se avecina, los legisladores federales de Nuevo León que (junto con los de los demás estados) aprobaron los últimos cambios a la Ley de Hidrocarburos que permitieron el alza desproporcionada de la gasolina?

Son corresponsables de la penuria que toca al país y deberían dar la cara al pueblo que los reclama con justa razón. No sólo toca cargar con el fracaso de la Reforma Energética a la SHCP y Los Pinos. También toca rendir cuentas a los diputados y senadores. Quien desee enterarse mejor del atraco que han cometido con los precios de referencia de Pemex puede leer al especialista regiomontano Marco Pérez Valtier (El Financiero 4-I-17 p. 3).

Sin los diputados y el voto complaciente de sus partidos, las iniciativas energéticas de EPN, como la última del pasado 20 de octubre (premiado con bonos navideños extraordinarios en montos obscenos), el gasolinazo no hubiera sido posible al igual que la precarización de Pemex hasta su aniquilación como patrimonio de la economía nacional. Deberán responder a la historia por su papel corresponsable en el desmantelamiento de la riqueza petrolera de México.

El fatídico gasolinazo –en forma de liberalización anticipada del precio del combustible prevista para el 2018– muestra a las claras la trágica ineptitud de los operadores neoliberales de la actual clase política. Ineptitud política, hacendaria y legislativa que lleva al país a una fatal recesión por el manejo arbitrario e irresponsable de variables macroeconómicas, que en su momento sostuvieron eran intocables cuando de aumentar salarios o gasto social se trataba.

Antaño ese fue un argumento manido para asegurar que aunque década tras década el pueblo empobrecía, se fortalecían las variables económicas de México país. Ahora la devaluación del peso, la carestía y la inflación que se avecina los desmienten brutalmente. Y esta vez aunque lo niegan en forma paladina, no tienen empacho en provocar que pueda elevarse la inflación hasta quizá alcanzar dobles dígitos.

La corresponsabilidad en el engaño popular a la promesa de que la Reforma Energética propiciaría el abaratamiento de los hidrocarburos, recae no solamente en el Gabinete económico del presidente Peña, sino también en los diputados y senadores que la convalidaron. Y los de la presente LXIII Legislatura que aprobaron la última de las reformas energéticas el pasado 20 de octubre, merced a la cual introdujeron cambios a la Ley de Hidrocarburos para adelantar un año la liberalización de los precios de las gasolinas.

Las inversiones extranjeras en el rubro permanecían inmovilizadas, pese a haber sido decretada la liberación de los precios unos meses atrás, porque los márgenes no eran negocio. Al eliminar el Gobierno los subsidios a la gasolina y elevar su precio, ahora el equivalente al subsidio correrá a la inversa directo del consumidor al bolsillo de las petroleras extranjeras vía el sobreprecio que pagarán los mexicanos. Eso le llaman la “modernización” del país.

Lo hicieron con tan mala técnica legislativa que, a juicio de connotados fiscalistas, abrieron la puerta a cascadas de amparos, ya que derogaron de dicha ley un artículo transitorio que permitía al Ejecutivo federal emitir un esquema de precios máximos. Al eliminarlo, la reforma a la Ley de Hidrocarburos viola párrafos del artículo 28 de la Constitución, que establece que sólo puede haber precios máximos cuando la ley establezca bases, las que los legisladores borraron. Sería el colmo que no hubieran ni leído los que les pusieron enfrente.

Salvo errata involuntaria, los tutores del engendro legislativo en Nuevo León son entre otros: Enrique Barrios, Cristián Castaño, Margarita García, José Martín López, José Luis Murillo, Heriberto Orozco, Gustavo Ramírez, J. Manuel Villanueva, Martín Zambrano, Fernando Caballero, Ricardo Canavati, José Luis de la Garza, Juan Manuel Parás, Juan Francisco Rivera Bedoya, Ramón Salas, Ana María Ramírez. Otros legisladores (en el Senado), quienes en diversos momentos se han manifestado implícitos partidarios complacientes del desmantelamiento de refinerías y de la altísima dependencia de importaciones de gasolina, son Marcela Guerra, Ivonne Álvarez, Raúl Gracia, Cristina Díaz Salazar et al. Merecen ser mencionados.

gcolin@mail.com