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Apostar alto

Cuando te dicen que los mexicanos ante la crisis deben voltear hacia arriba, hago el ejercicio y lo que veo son edificios. Y sí, son imponentes y tras ellos hay grandes historias. Como el de la Lotería Nacional, que se edificó en 1938 y en los libros aparece como el primer rascacielos construido en Ciudad de México.

Se erigió en Paseo de la Reforma y el diseño corrió a cargo de Manuel Ortiz Monasterio, Bernardo Calderón y Luis Ávila; bajo el nombre de Edificio El Moro, se construyó con 107 metros de altura y 29 pisos.

Años después, con la llegada de la Torre Mayor, 2003 marcó un parteaguas en el desarrollo urbano de la metrópoli, especialmente en el corredor Reforma, que por su impacto económico y demográfico hoy es reconocido como la Milla Dorada de la capital del país debido a su plusvalía y las rentas superiores a 30 dólares por metro cuadrado que deben pagar quienes aspiran a instalarse en esa zona.

Así, la que alguna vez fue una incipiente y majestuosa Torre Mayor, la primera en su tipo a escala nacional, hoy ya no está sola, pues le hacen compañía una serie de edificaciones a gran escala, como la Torre Bancomer, Torre Reforma, Torre Diana, Torre Reforma Latino y Torre Cuarzo, entre otras.

Pero el desarrollo y crecimiento de Paseo de la Reforma le pasó factura a la ciudad; a la fecha solo sobreviven 14 inmuebles patrimoniales de más de un centenar que había previamente.

Una cara de la moneda es la de que este conjunto de joyas de la arquitectura moderna han colocado a México a nivel de las ciudades más importantes del mundo; sin embargo, ha tenido un alto costo, ya que para que estas construcciones sean funcionales, y cumplan con el objetivo de generar desarrollo económico, es necesario arroparlas y dotarlas de una serie de servicios que permitan a sus pobladores entrar y salir de la de forma ágil, de no ser así, la productividad de la zona se irá por los suelos.

Para darse una idea de lo que le hablo, gracias a las 78 mil empresas que se ubican en la Zona Metropolitana del Valle de México, aquí se produce 30 por ciento del producto interno bruto del país.

Específicamente el corredor Reforma–Alameda, integrado por las colonias Buenavista, Tabacalera Revolución, Centro, Guerrero y Juárez, además Paseo de la Reforma y la Alameda del Centro Histórico, y representa una de las centralidades urbanas de mayor potencial de renovación. La población flotante supera cinco veces a la que ahí habita, lo que hace que entrar y salir de la zona se vuelva un caos y más en una ciudad en donde la infraestructura urbana no ha sido diseñada acorde con las necesidades de la población que por ahí transita.

Esta semana hay que estar muy atentos a lo que suceda en el CoRe Foro Urbano de Ciudad de México, una iniciativa de la Secretaría de Desarrollo Urbano de Ciudad de México, de la Delegación Cuauhtémoc y de Grupo Kaluz, que reunirá en un evento de clase mundial a los más selectos despachos de arquitectura y diseño del orbe, que en conjunto con otras autoridades capitalinas se darán a la tarea de debatir sobre temas de movilidad, espacio público, zonificación y ciudad diversa, entre otros. El objetivo es muy claro, hacer más competitiva a Ciudad de México en un entorno cada vez más globalizado.

@lupitaromero

guadalupe.romero@milenio.com